Fluvio Labenti

( flowing stream )

domingo, octubre 19, 2014

El canto en "Les Misérables"


Terminé de ver "Les Misérables". Wow, yo no tengo ningún oído absoluto, pero qué película tan poco "disfrutable" en cuanto al canto. Ganó un Oscar de Sound Mixing; he allí la prueba de que se puede lograr buen audio con sonidos que dejan mucho que desear.

Las únicas voces que yo sí buscaría en YouTube y oiría de vez en cuando (es decir, las únicas que para mi valen la pena) fueron las mismas únicas que me gustaron en la primera hora de la película: la del monseñor y la de Cosette niña.

Aquí el canto del monseñor (Colm Wilkinson, quien de hecho veo a posteriori que es más cantante que actor, no wonder):
http://youtu.be/LCvLfypVszI

Aquí el canto de Cosette niña (Isabelle Allen):
http://youtu.be/JG7sszWLpfk

Cosette adulta (Amanda Seyfried) hizo dos agudos altísimos y muy suaves, me sonaron bien, pero no sé si será su voz o de alguien más, o algo sintetizado. Si es doblaje (incluso de su propia voz) se traicionaría el espíritu "en vivo" del musical. Lo cierto es que la cámara misma hace dudar. En todo caso, cantando en general no me gustó mucho su voz. Igual Anne Hathaway, igual Hugh Jackman, Eponine, Marius y su amigo líder. Todos ellos podrán cantar, de acuerdo, pero yo no buscaría ninguna de sus voces en YouTube como para "disfrutarlas" otra vez (mucho menos compraría un CD o iría a un concierto de ellos), porque no me parecieron voces excepcionalmente agradables de escuchar.

El peor de todos, sin lugar a dudas: Russell Crowe. Récord de desafinaciones en la gran pantalla, diría yo.

Mis amigos de la Coral de la Facultad de Ciencias UCV que hayan visto Les Misérables habrán reconocido una canción que tuvimos que aprender y cantar para Mar del Plata: "Master of the house" (Master of the house/quick to catch your eye/never wants a passer-by to pass him by...). Una canción bufa, y en cuanto a las escenas que la ilustran me pareció entretenida, pero no en cuanto al canto o sonido. Más bien cansa, deja la impresión de ser demasiado larga.

"Los Miserables" es un libro muy largo, por cierto. No lo he leído, y luego de ver la película, la verdad no me provoca mucho leerlo. Mi puntuacion a Les Misérables: 6/10.

jueves, marzo 20, 2014

Todo está aquí



Supongamos que este monitor tiene resolución 1920x1080 = 2073600, apenas un poco más de 2 mega-píxeles. No es gran cosa comparado con las resoluciones actuales de cámaras digitales y teléfonos móviles. Considera por un momento que tomas hoy una foto de un familiar y la subes a tu PC y aparece la foto en este monitor. Allí están esos ojos, la sonrisa, la expresión inconfundible. ¿No es algo asombroso? Este monitor nunca supo nada de esa persona, pero bastó con asignarle el color adecuado en la posición adecuada a cada pixel de la pantalla, y allí aparece la representación de ese rostro perfectamente reconocible en tu pantalla y ante tus ojos. Piensa por un momento lo que esto significa.

En este mismo monitor o pantalla donde ahora lees esto están potencialmente todas las imágenes del universo representables en esos dos mega-píxeles y en su gama limitada de colores. Bastaría con colocar el color adecuado en cada píxel, y allí aparecería ese retrato de cualquier persona que haya existido, y también el de todas las personas existentes, incluso el de las personas aún por existir, y el de personas imaginarias. Todos las grandes pinturas, todos los paisajes, las galaxias, toda imagen que haya visto un ojo, y toda la que no haya sido vista ni imaginada todavía. Todo lo representable en dos dimensiones y en esta resolución ya existe potencialmente en este monitor. Incluso lo secreto y no visto por nadie, y sin embargo, visto desde cualquier ángulo posible; todo está aquí.

Preguntémonos entonces: ¿cuántas imágenes distintas puede mostrar este monitor?

La cuenta nos da aproximadamente 10^15000000, o "diez a la quince millones".

Cada píxel consta de tres componentes de color: Rojo, Verde y Azul (Red, Green, Blue => RGB). Asumiendo un monitor con capacidad "true color", uno puede asignar un valor entre 0 y 255 a cada uno de esos tres componentes. Cada píxel puede entonces mostrar uno entre 256*256*256 posibles colores, o lo que es lo mismo: 16.77 millones de colores (2^24 colores) en total. En cada píxel.

Para ver cuántas imágenes distintas puede mostrar el monitor, tenemos que combinar cada una de esas posibilidades, cambiando todas las otras posibles combinaciones de colores en todos los otros píxeles. Saquemos entonces la cuenta. Imaginemos primero que el monitor tiene sólo 4 píxeles, y sólo ocho (2^3) colores por píxel. Escogemos un color para un píxel y recorremos todas las otras combinaciones de colores en los otros 3 píxeles. Luego pasamos al segundo color del primer pixel, y repetimos. Así sucesivamente. Con cuatro píxeles tendríamos entonces una cantidad de imágenes posibles igual a (2^3)x(2^3)x(2^3)x(2^3), o 2^(3x4) = 2^12 posibles imágenes.

Si el monitor tiene 1920x1080 = 2073600 píxeles, y hay 2^24 colores posibles por píxel, la cantidad total de imágenes posibles es 2^(24 x 2073600). Eso es 2^49766400, o el número dos elevado a una potencia de casi 50 millones. Eso es más o menos lo mismo que 10 elevado a una potencia de 15 millones: 10^15000000. (Nótese, son [diez] a la [quince millones], no [diez a la quince] [millones]). Así como un millón (10^6) es un uno seguido de seis ceros, la cantidad de imágenes posibles en ese monitor es un uno seguido de quince millones de ceros. ¿Qué tan grande es este pequeño "infinito"?

Hagamos un breve paréntesis para hablar de notación científica, que no es más que una reescritura de cualquier número X de forma "A multiplicado por diez elevado a la B", o lo que es lo mismo: X = A * 10 ^ B. Si X es un millón, en vez de escribir 1000000, escribimos 1x10^6. Elevar diez a una potencia "B" recordemos que no es más que multiplicar 10 por sí mismo un número B de veces. 10^6 entonces no es más que 10x10x10x10x10x10, lo cual nos da el conocido millón, o un uno seguido de seis ceros.

Para simplificarnos todavía más la vida, contamos con la "notación científica E", que reemplaza la frase "por diez elevado a la" con una simple letra E mayúscula. Así, tenemos que:

Un millón = 1000000 = 1x10^6
= "1 por diez elevado a la 6" = 1 E 6

Las calculadoras nos muestran la notación E siempre con unos decimales para la parte izquierda, así que un millón normalmente se vería como 1.00 E 6 (en las calculadoras no quedan espacios a los lados de la E, pero aquí los dejo para mayor legibilidad).

Este ahorro de esa repetidera de ceros que nos ofrece la notación científica nos conviene mucho. Con un millón nada más no se aprecia tanto la ventaja, pero si hablamos de que la tierra tiene una masa de 5973600000000000000000000 kg... ya va, ¿cuántos kg dije? Es absurdo lanzar ese chorro de dígitos y esperar que sean contados sin cometer errores. Mucho más práctico para todos es decir que la masa de la tierra es de 5.97 E 24 kg. Igualmente, en vez de decir que la masa del electrón es igual a 0.00000000000000000000000000000091 kg (¿cómo?), mejor decimos que son 9.1 E -31 kg. El exponente a la derecha de la E (24 para la masa de la Tierra, y -31 para la del electrón) nos da una idea inmediata de lo grande o pequeño que es el número en cuestión, y es lo que llamamos su "orden de magnitud". La masa de la tierra está pues en el orden de magnitud de 10 a la 24 kilogramos. Y la del electrón está en el orden de magnitud de 10 a la menos 31 kg.

Estos exponentes nos permiten también comparaciones relativas muy prácticas entre cantidades enormemente diferentes. Por ejemplo, podemos ya decir que la masa de un electrón es mucho menos respecto a un kilogramo (31 órdenes de magnitud de diferencia), comparándolo con lo que es un kilogramo respecto a la tierra entera (sólo 24 órdenes de magnitud de diferencia). El diámetro de un átomo de hidrógeno (aprox. 1 E -10 m) es bastante menos respecto a un metro (10 órdenes de magnitud de diferencia) que un metro respecto al diámetro de la tierra entera (1.27 E 7 m; sólo siete órdenes de magnitud de diferencia)

Volvamos entonces a la cantidad de imágenes posibles en nuestro monitor de 2 mega-píxeles, y de 16.77 millones de colores por píxel. De nuevo, son unas 10^15000000 de imágenes. Quizá nos cueste un poco leer bien que el exponente son 15 millones, pero el número final sigue siendo fácil de enunciar: [diez] a la [quince millones]". Denotemos este número solemne con la letra P.

Tratemos ahora de identificar un número Q que está muy cercano a P, pero que es un orden de magnitud menor: ese sería el número 10^14999999, o "[Diez] a la [catorce millones novecientos noventa y nueve mil novecientos noventa y nueve]". Muy largo de pronunciar.  Este número también solemne es entonces Q, y equivale a una décima parte de P. En otras palabras, P = 10xQ

Nótese que necesitamos 10 números como Q para acumular uno sólo de nuestros grandes P. (Sí, así de grande es P). Lo que es lo mismo, si al inmenso P le restáramos un tajo tan grande como Q, nos quedarían todavía 9Q.

La edad del universo en años se estima en cerca de 14 mil millones de años. Suena que son muchos, pero escribiendo ese número en notación científica vemos que son apenas 1.4 E 10 años, o lo que es lo mismo, apenas 4.35 E 17 segundos, o 4.35 E 26 nanosegundos. Llamemos R a ese número 4.35 E 26.

Imaginemos que desde los inicios del universo hayamos estado viendo imágenes distintas en nuestro monitor, una cada nanosegundo, sin repetir ninguna. Ya habríamos visto entonces R imágenes distintas, es decir, 4.35 E 26 imágenes; algo de progreso. ¿Pero cuánto nos falta para ver todas las imágenes posibles en nuestro monitor? Basta entonces calcular cuánto nos queda si a nuestro solemne número P (1x10^15000000) le restamos R (4.35x10^26)

P - R = 10Q - R = 9Q + (Q - R)

Si a P (10^15000000) le restamos R (la edad del universo en nanosegundos), nos quedan todavía 9Q intactas, es decir 9 veces el ya inconmensurable 10^14999999, y encima tenemos todavía otro Q "casi completo", exceptuando el ínfimo tajo de orden E 26 que le hemos restado. (Este otro Q "casi completo" entendamos que equivale a su vez a 9 veces el inmenso 10^14999998 más ese mismo número pero también "casi completo"... y así sucesivamente). Sumar o restar números de órdenes de magnitud tan dispares es inútil pues el número mayor no cambia para nada de manera significativa. Esto lo acabamos de analizar por pura divagación, por quemar otros nanosegundos... Para todos los efectos, P - R lo podemos dejar como P.

Viendo imágenes distintas, una por nanosegundo, desde los orígenes del universo, todavía no habrías visto practicamente nada en cuanto a la cantidad total de imágenes posibles que hay aquí, frente a tus mismos ojos, en la misma pantalla donde lees esto. Todo el universo representable en dos dimensiones y en esta resolución y colores. Todos los mapas, todos los textos, todo lo escrito en todos los idiomas que han existido y existirán. Todas las fotos de gente viva o muerta, en todas sus edades y momentos, en todos los niveles de zoom imaginables sobre cualquiera de los puntos de esas fotos, gente aún no nacida, gente que nunca nacerá. Todo lo vivido, todo lo habido y por haber y lo no habido y que nunca habrá, todo lo existente y lo imaginado, y lo aún no imaginado. Todo está aquí y en este mismo momento. Todo ante tus ojos. Todo.

domingo, enero 05, 2014

Mi crítica a Frozen


PARTE 1: Introducción

En su libro “El Guión”, Robert McKee nos asegura que si el momento final de una película fracasa, la película morirá durante la primera semana de su estreno. Entiendo que Frozen es todo un éxito en taquilla todavía, a varias semanas del estreno, y tiene muy buena puntuación en IMDB (al momento de escribir esto: 8.1/10), de hecho por los momentos superior a Enredados (o "Tangled" en inglés, con 7.8/10). Mis sobrinas, a quienes considero unas pequeñas expertas en Disney, consideran a Frozen la película más bonita que han visto en sus vidas. Nada indica entonces que el momento final de Frozen fracasa. Yo sin embargo pienso que el clímax en Frozen fue la experiencia menos satisfactoria de todas en esta película.

ADVERTENCIA: EL TEXTO QUE SIGUE NO DEBE SER LEÍDO POR ALGUIEN QUE NO HAYA VISTO FROZEN - ABUNDAN LOS “SPOILERS”. Si no ha visto Tangled, quizá tampoco debería leerlo, pero asumo que para estar interesado en leer algo sobre Frozen, muy probablemente haya visto también Tangled.

He aquí, en mis propias palabras, los momentos previos al clímax de esta última entrega de Disney, Frozen:

PLAY...

Ana está muriendo pues su corazón se está congelando por culpa del hechizo iracundo de Elsa, y el viejo troll nos hizo saber que lo único que podrá salvar a Ana de su congelamiento progresivo y completo será un acto de amor verdadero. Ya existen varios indicios de que un beso de su amado podría ser entonces la clave de su salvación, pero Hans, al enterarse de que Ana está muriendo y depende de un beso de amor, le confiesa a solas que no la ama, que solo le interesa el reino, y que por eso piensa matar a Elsa y convertirse en el salvador del reino. Quien creíamos que podría ser el enamorado de Ana resulta entonces ser el villano de la película (plot twist). Hans deja entonces a Ana encerrada para que muera congelándose sin su besito salvador. En esto, Elsa ha escapado de sus esposas y de su prisión y desata una especie de tormenta termonuclear apocalíptica que amenaza con sepultar todo el reino bajo un huracán de hielo y nieve. Y Ana, congelándose por dentro y moribunda, también logra escapar de su encierro gracias al muñequito de nieve Olaf, quien también le hace ver que, si hay un beso de verdadero amor que podría salvarla, ese beso debería ser de Kristof (duh). Y Kristof justamente está acercándose al apocalipsis invernal para tratar de salvar a Ana de aquella hecatombe. Y en esto Hans encuentra a Elsa huyendo en medio de la tormenta y le hace creer que Ana ya está muerta por culpa de su hechizo, y Elsa cae arrodillada al suelo agobiada de dolor y llora, y la tormenta entonces cede, mejora la visibilidad, la nieve flota en el aire como detenida en el tiempo. Ana en efecto está al borde de una muerte segura por su corazón que se congela; sus dedos están azules, y ya ella casi no puede moverse. Kristof de pronto la ve a lo lejos y corre hacia ella, y Ana también lo ve y lo espera por fin, y están a punto de encontrarse y abrazarse, y con eso entendemos que quizá Ana podrá salvarse de ese congelamiento, pero justo en ese momento se oye un “shinnnnk” metálico no muy lejos, y antes de que Ana llegue a abrazar a Kristof, de reojo ve que ese sonido es el de una espada que acaba de desenvainar Hans que está a punto de matar a Elsa, quien está en el suelo sollozando y de espaldas y no lo ve. Y entonces...

PAUSE...

Bienvenidos. Estamos en el clímax de Frozen.

En cuanto a trama, hasta aquí los creadores de Disney para mí han hecho un trabajo excepcional, un ascenso apocalíptico grandioso hacia el clímax. Pero aquí, justo en ese momento más crítico, y en apenas un par de segundos, arruinarán todo (en mi opinión). Vayamos por partes.


PARTE 2: Lo que más me gustó de Frozen

Antes de elaborar en detalle lo fallido que me pareció el clímax en Frozen, sobre todo en contraposición a lo bueno que me pareció el de Tangled, quisiera primero enumerar, sin mucho formalismo, lo que más me gustó de Frozen.

Algo hiperrealista fue el comienzo de la película: el hielo y la luz atravesándolo, tanto en la superficie del lago como en los bloques. Todo eso les quedó asombroso. Luego, cuando ya entra la magia en escena, me parece mucho menos impresionante; el hielo siempre luce después demasiado como “cristal”. Sólo en muy contadas ocasiones se vuelve a ver el hielo de manera hiperrealista como se muestra al comienzo.

Ana toda “fea” amaneciendo despeinada y mocosa, allí quizá es cuando se ve más adorable en toda la película, además muy sexy inflando su busto. La Ana también torpe diciéndole “lindo” a Hans y luego preguntándose en voz alta y contrariada: “¿qué dije?” El humor en la película me gustó, en general. Kristof diciéndole a Ana que si la habían criado en un establo, y su escupitajo cayéndole en la cara a Ana. Ana dándose ánimo a sí misma antes de saltar con Kristof para escapar del monstruo de nieve, ¡qué risa!

Múltiples detalles gráficos me parecieron excelentes, en particular: la capa violeta de Elsa. Ese color y textura, la luz sobre ella, también el movimiento de la capa cuando Elsa corre sobre el lago. Lástima que termina arrojándola al viento en la montaña. La capa violeta de Ana se parece pero nunca me impresionó tanto como la de Elsa. Luego de los créditos, el monstruo de nieve ha debido quedarse con esa capa más que con la corona perdida. El colorido de los vestuarios. Las formas y movimientos de las manos en general me parecieron también muy bien realizadas en todo momento. La suave iluminación en toda la fiesta de coronación estuvo de premiación.

Como se va congelando la superficie del lago bajo cada pisotón de Elsa. El mismo detalle del pisotón liberando su magia congeladora; lo aprovecharon varias veces y muy bien.

Al momento de su liberación, Elsa creo que se transforma en una de las princesas/reinas más sexys que ha dibujado Disney en toda su historia. La única excepción que se me ocurre sería Jessica Rabbit, pero las dimensiones y proporciones de Jessica son claramente muy voluptuosas y exageradas. Con Elsa es distinto, es algo muy refinado. Les quedó muy pero muy bien ese toque.

Antes de la transformación de Elsa, el aire de realeza y sobriedad que ella siempre trata de mantener también me pareció muy bien marcado, contrastando con la informalidad y espontaneidad de Ana, también muy bien marcadas.

Detalle de Elsa cuando termina su canción en el castillo recién construido en la montaña: se cierran las puertas de hielo pero justo antes se deja ver el gesto arrogante y a la vez elegante en su mano; ese detalle, también el sonido allí, no la canción que termina sino lo que le sigue, y el gesto en la mano y el BAM del portazo; todo eso me parece que quedó excelente. Además, cierran una canción que habla de liberarse, literalmente cerrando unas puertas en un castillo de hielo que construye la propia cantante, y quedando ella encerrada allí por voluntad propia. Interesante la ironía.


Toda la canción antes en español, bueh... Más respecto a la música abajo.


Hablando de sonido, el barco que se derrumba sobre el hielo en la tormenta final (casi aplastando a Kristof y Sven), ese sonido contundente estuvo espectacular. La tormenta final en general también (sonido y gráficos), al igual que la mini tormenta dentro del castillo cuando Elsa desata su hechizo sobre Ana.

Un colorido excelente fue el del castillo de Elsa cuando se pone como sangrante y volcánico, oscuro, por su frustración luego de su encuentro allí con Ana.


Los cuernos del alce Sven con lianas enredadas y cuentas de hielo, y Sven fascinado viendo para todos lados con la lengua afuera: ¡qué risa!

Las cosas que me gustaron de Olaf: cuando dice “Yo no tengo un cráneo”, cuando le dice a Kristof “¡Titubeaste!”, cuando le dice a Ana “¡Está loco!” y cuando se desliza por el pueblo y hace gritar de espanto a una mujer.

Las moralejas de fondo y el rompimiento del estereotipo Disney, donde siempre o casi siempre ha sido un príncipe salvando a una princesa, y donde el héroe tiene super poderes (esto último ya lo había roto Tangled, sin embargo).

Hasta aquí lo que más me gustó.


PARTE 3: Lo que menos me gustó de Frozen (aparte del clímax)

Ahora voy con cosas que no me gustaron, y empiezo con la música.

Exageré un poco en un comentario que hice en Facebook diciendo que no me había gustado nada de la música en Frozen. No es así. Me gustaron dos canciones (y siempre me estoy refiriendo a las versiones en español latino; no he podido ver la película en inglés): primero la de los trabajadores del hielo en la montaña, y luego la que le sigue, Ana todavía niña cantando “Y si hacemos un muñeco”.  Esas dos para mí se inician con naturalidad, y son además muy agradables de escuchar, muy entretenidas, vocal, musical y visualmente.

La primera canción que suena en Frozen precede a esas dos, y es el canto tribal a capella que abre la obra cuando se muestra el título; también repiten ese canto al cierre de la película. Ese canto no me gustó, no me cuadra para nada con la película, ni al comienzo ni al final ni en ningún sitio. Y las demás canciones tampoco me gustaron. En particular, La canción de Ana con Hans en la fiesta... No exagero: cada vez que cantaban la “O” aguda en la frase “La puerta hacia el amOOOOr”, yo hacía un gesto involuntario de sufrimiento en la oscuridad, y lo que me provocaba era taparme los oídos. La voz de Ana ya crecida cantando me pareció siempre un poco chillona e incómoda. La canción que decía “FinalmEEEnte y como nUUUnca” tampoco me pareció agradable. Peor canción de todas, sin embargo: la de los trolls/pitufos grises.

La canción principal, “Libre soy”, que canta Elsa en la montaña construyendo su castillo, me pareció demasiado Broadway (el interior del castillo mismo es claramente más escenario que castillo). Algo chillona y afectada la voz de la cantante (español) sobre todo al final, incluso algunos movimientos de Elsa se veían afectados, pese a lo sexy.

(Actualización 23/01/14: luego de buscar la canción "Let it go" en varios idiomas, la voz en la que mejor me suena esta canción es la de Serbia).



En general tampoco me cuadró lo que yo llamaría coherencia musical, es decir, el gusto del DJ para combinar unas canciones con otras. Comenzando, como ya mencioné, con el canto tribal en la apertura y cierre, que no me cuadra con nada. Aparte de eso, hubo algunas canciones en extremo dramáticas y tensas, no ya a lo Broadway sino casi operáticas (los musicales entiendo que son una evolución de la ópera después de todo, sin embargo), por ejemplo Elsa y Ana cantando arias dramáticas entrelazadas; eso al lado de canciones en extremo toscas y bufas como la que cantan los trolls, o la muy disonante canción del “Verano” tap-dancing de Olaf.

En cuanto a lo visual/gráfico:

Las bocas en Frozen me decepcionaron comparadas con las de Tangled. La boca de Rapunzel en Tangled me parece siempre bellísima, prácticamente intachable en todo momento, no importa el gesto: sonriendo, riéndose, quejándose, triste, eufórica, jugando, dudando, llorando, sufriendo, etc. etc. Pensaba encontrar algo incluso mejorado en Frozen por los posibles avances acumulados en tres años, pero no. No sólo no hubo mejora, me parece que no se alcanzó el nivel de Tangled. Ni en Ana ni en Elsa; sus bocas de frustración/dolor, también muchas veces cuando están cantando, sus dientes, me parece que no se veían bien en múltiples ocasiones, hay algo que se veía artificial o forzado. La boca de Ana al final cuando el regalo a Kristof, también por un instante no se ve bien.

En cuanto a movimiento, hubo una parte algo acelerada cuando Ana y Hans bailan afuera de la fiesta y se suben a una mesa, algo allí no tuvo la fluidez que caracterizó el resto. Ana al llegar a la cabaña con fuego/humo, con el vestido congelado, es una escena cómica, pero el cuerpo de Ana misma en ese momento cuando se sube al piso de la cabaña, parecía una muñeca borrador de la animación, no tan sólo el personaje moviéndose con dificultad y de manera chistosa; por un instante no parecía una versión final.

Diseño/estilo gráfico me pareció algo incoherente entre los personajes humanos por un lado, versus los personajes fantasiosos por otro: muñecos de nieve (tanto Olaf como el monstruo gigante) y los trolls. Disonantes. Así como no me pareció encontrar mucha “coherencia musical”, tampoco me cuadraban muy bien juntos esos distintos estilos gráficos.

La disonancia de Olaf fue multidimensional. Su “verano” rompe por completo con el “look” y la paleta helada de la película, y se entromete cuando Ana y Kristof estaban en aquella especie de jardín paradisíaco y reluciente, lleno de perlitas de hielo; algo que se veía hermosísimo. Eso lo interrumpen con el tap-dancing de Olaf y colores cálidos ajenos al de la nieve. El ritmo en la película en general me pareció muy bueno, pero allí creo que lo pusieron a correr un poco de peligro (al menos con esa canción en español).

Por cierto, ese jardín congelado y tan bonito, donde Sven se pone tan gracioso, casi queda entre las cosas que más me gustaron, pero primero me recordó demasiado al árbol luminoso en Avatar, y segundo, precisamente lo diluyen con esa intromisión de Olaf y su fantasía veraniega.

Tampoco me gustaron los lugares comunes del Olaf explicando las cosas ya obvias de manera extra-explícita y sin necesidad.

Hubo énfasis un poco exagerado en ese indicio que nunca llegamos a validar si era falso: lo de un beso de amor verdadero quizá pudiendo haber salvado a Ana.

Referencia explícita cuando Ana se dirige al cuadro de Juana de Arco; será cierto homenaje pero me pareció un tanto extraño y fuera de lugar.

La montaña cubierta de nieve y el movimiento de cámara al inicio de la canción de Elsa subiendo por el filo me recordaron demasiado una escena del Señor de los Anillos. La caída del monstruo de nieve me recordó también la caída del Balrog luego de su enfrentamiento con Gandalf en El Señor de los Anillos; casi que sólo faltó el latigazo.

Pero esas evocaciones son menores al lado de la cantidad de cosas que me parecieron copiadas o recicladas de Tangled:

-          Ana dándose un golpe en la cara con el cordón de la cortina bailando; evoca demasiado a Rapunzel dándose un golpe en la cabeza con el sartén frente al espejo.

-          Cuando Ana comienza a correr en el muelle, justo antes de caer en el bote y conocer a Hans, sus movimientos en esa breve carrera son idénticos a los de Rapunzel al inicio de su carrera al alejarse de la torre por primera vez.

-          El caballo de Hans es extremadamente parecido a Máximus. Cosquillas de Ana al caballo de Hans, las mismas cosquillas de Rapunzel a Máximus. También muy parecido a Máximus el caballo con el que Ana sube a la montaña a buscar a Elsa.

-          Ese caballo, por cierto, abandona a Ana y regresa al reino, y Hans lo trata de controlar y calmar cuando llega. Es una breve escena pero recuerda la de Rapunzel cuando trata de controlar a Máximus para defender a Eugene (ángulo de cámara y posición de personajes son los mismos).

-          Los dos villanos que atacan a Elsa en su castillo, muy análogo a los dos gorilas matones en Tangled.

-          El reino de Arrendel frente al agua; reino en Tangled frente al agua. En ambas películas muestran también un caballo a todo trote sobre el puente que comunica con esos reinos.

Agrego aquí otro punto que tampoco me gustó, pero que descubro tardíamente gracias a mi sobrinita (ver primer comentario abajo). Es algo que ella no entendía, sobre lo cual me hizo una pregunta, y sólo al ella preguntármelo me doy cuenta de que también me incomoda en la película. El viejo troll borra la memoria de Ana en cuanto al poder de Elsa. ¿Por qué? Le respondí que en principio era para protegerla, que así ella recordaría la diversión pero no la magia. Pero le dije también que ella tiene razón en no entender por qué lo hizo, porque no se entiende muy bien, pues de hecho eso es parte de lo que ocasiona todo el problema después. Y por otro lado, se podría considerar muy injusto, toda una violación de derechos, que alguien borre las memorias de otras personas, supuestamente "para su protección". Gracias a mi sobrinita por esta sugerencia, y la agrego aquí a la lista de cosas que no me gustaron.

PARTE 4: Ejemplos de clímax algo similares, pero bien logrados

Si todo lo anterior ha sonado muy negativo, en verdad son cosas menores ante las fallas más graves que encuentro en Frozen, todas ubicadas en el clímax.

Tangled ofreció una boca impecable en el rostro de Rapunzel, y también nos ofreció un clímax para mí impecable. Esto por supuesto me generó expectativas elevadas para Frozen en ambos frentes.


Tangled es una de mis películas favoritas de todo Disney. “Los Increíbles” es otra de mis grandes favoritas, pero no es un musical, así que ya por ahí tenía mucho terreno ganado. Tangled y Frozen son musicales, y yo en general detesto los musicales. Lo excepcional en este respecto es que, para mi propia sorpresa, todas las canciones de Tangled me gustaron. De hecho, tiene tres de las canciones que considero mejores en todo el repertorio Disney: “I’ve got a dream”, “Mother knows best”, y la nominada al Oscar, “I see the light”.

Ninguna canción en Tangled me pareció forzada; siempre fue natural la manera en que se iniciaban, algo para mí extraño porque casi siempre me desagrada como arrancan las canciones en los musicales. Y los cantantes tenían voces agradables en todo momento, tanto en inglés como en español. Tangled destaca en todas las áreas en los que yo como espectador disfruto las películas: sus imágenes, los colores o “paleta”, las animaciones computarizadas, sobre todo los ojos, las bocas, y el movimiento corporal; la coherencia gráfica/visual a todo lo largo de la película, también la música y coherencia musical, las voces, el humor, la acción, el ritmo, los efectos visuales, de sonido, etc. etc. Pero sobre todo eso, en general lo más importante para mí, como creo que quizá para la mayoría de la gente, es el clímax. Y en Tangled me sorprendió por lo impecable. Tangled para mí es una película animada 9/10, es decir, casi perfecta. Casi.

Hay un solo detalle que me molesta de Tangled, y es menor, pero igual siempre está allí. Recordarán que los dos grandulones villanos, estando detenidos y esposados,  eran capaces de derribar a un guardia armado con un simple cabezazo, y después logran escapar abriendo sin demasiado esfuerzo los eslabones de sus propias cadenas con una lanza. Y es que son unos tipos muy grandes y rudos y fuertes. Que ellos derriben a ese guardia y rompan cadenas así lo acepto. Lo que no acepto es que una mujer con la contextura de la villana Gothel sea capaz de derribar a esos mismos dos grandulones con un simple garrote, y además, al mismo tiempo. Por mucho garrote, ni aunque hubiese sido el famoso sartén, Gothel creo que no lograría derribar ni a uno solo de esos dos gorilas, incluso tomándolo desprevenido; mucho menos sería capaz de derribarlos a los dos simultáneamente. Para mí no es verosímil. Eugene y Máximus sobreviviendo la caída al vacío se manejó de manera mucho más verosímil. Por ese detalle tan tonto de Gothel con los matones es que no le doy puntación perfecta de 10/10, pero sí le pongo 9/10 (en IMDB.com). Le podría haber puesto hasta 9.4/10, pero no se permiten decimales.

¿Por qué me parece tan bueno el clímax en Tangled? Veamos en detalle.

ADVERTENCIA: A CONTINUACIÓN SPOILERS PARA “TANGLED”

PLAY...

Eugene está muriendo como bien nos avisó desde sus primeras palabras en la película “Esta es la historia de mi muerte...” Lo peor es que está muriendo ante una coyuntura que parece asegurar también una terrible condena para su amada Rapunzel. Eugene puede salvarse sólo si la magia sanadora del cabello de Rapunzel interviene su herida sangrante; pero si Rapunzel salva a Eugene, entonces ella se quedará como esclava de su madrastra Gothel por siempre (ella cumple lo que promete, y acaba de hacer esa promesa).

PAUSE...

Digamos que a Eugene podría ocurrírsele hacer algo tan tonto como suicidarse allí mismo lanzándose de la torre para así evitar que Rapunzel cumpla su promesa y se esclavice a sí misma por siempre bajo la voluntad de Gothel. Pero eso sería un “suicidio estúpido”, en el sentido de que no impediría que la madrastra (u otros) quieran y puedan seguir esclavizando y explotando a Rapunzel. Cierto es que, una vez muerto Eugene, Rapunzel ya no tendría la presión de esclavizarse por su promesa relacionada con salvarlo, pero ella quedaría igual a merced de las cadenas de Gothel, y también a merced de la codicia del resto del mundo. Entonces Eugene suicidándose y listo podrá verse como un “gesto de amor galante”, pero no dejaría de ser un sacrificio a fin de cuentas muy estúpido y cursi por su efectividad muy limitada, es decir, por lo inútil.

La decisión que toma Eugene en ese momento clímax en Tangled es sin embargo sorprendende, y sobre todo, muy inteligente, porque garantiza sin lugar a dudas la salvación definitiva de su amada Rapunzel.

PLAY...


Eugene le dice a Rapunzel que no lo cure pues quedará exclavizada, ella insiste y él le dice entonces que espere un poco, y le acaricia el rostro y parece que fuera a besarla, y de pronto ambas manos de Eugene hacen movimientos muy rápidos inesperados: una mano sujeta todo el cabello de Rapunzel, y en la otra mano tiene un vidrio roto de los muchos que había regados en el suelo, y con ese vidrio corta entonces todo el cabello de Rapunzel. El cabello de Rapunzel se oscurece perdiendo toda magia, y Eugene muere.

STOP.

Está claro que Eugene pone la salvación de Rapunzel por encima de su propia vida, pero no sólo eso, sino que no le interesó tan sólo liberar temporalmente a su amada de su esclavizadora actual; quiso liberarla de manera permanente y segura, sin correr riesgos al respecto. No comete entonces ningún acto suicida que tenga baja probabilidad de salvación para su amada, como sería quizá intentar vencer a Gothel usando el vidrio y estando él herido, mientras Gothel está sana y tiene un puñal (y a Rapunzel encadenada). Ni comete ningún acto de “suicidio estúpido”, como sería saltar de la torre para morir en la caída. Por suerte, no ocurre nada semejante. Eugene (que significa decir Disney) toma aquí una decisión brillante, la mejor posible, y tanto el héroe como Rapunzel y la madrastra, y sobre todo nosotros, los espectadores, entendemos de inmediato lo brillante y efectivo de este sacrificio que elimina toda amenaza inmediata y futura sobre el ser amado, y que constituye una salvación garantizada para Rapunzel.

Ya Aristóteles nos decía que un final debe ser tanto inevitable como inesperado, y cuando el decía “inevitable” se refería a que todo lo que ocurre debe ser no sólo posible sino ineludible. En ese clímax de Tangled no hay nada que exija imponer lógicas especiales o estiradas para entender lo que ocurre, las causas y las consecuencias. De pronto vemos que Eugene tiene en su mano un pedazo de vidrio roto, de entre los muchos que había regados en el piso, no hay que estirar mucho la imaginación para explicarse cómo pudo conseguir ese pedazo de vidrio. Y ya sabemos que el cabello de Rapunzel se puede cortar, y ya sabemos lo que pasa cuando se corta. Y ya sabemos lo que le pasará a Eugene herido de muerte si no lo sana el cabello de Rapunzel... No hay nada forzado en ese clímax, todo es perfectamente lógico dentro de lo que nos ha mostrado la trama hasta entonces. Todo encaja sin esfuerzo, todo es “inevitable”.

Bastaría lo ya mencionado sobre el excelente clímax en Tangled para explicar lo muy fallido que me parece el clímax en Frozen, pero quisiera sustentar la idea con otros ejemplos pertinentes.

ADVERTENCIA: A CONTINUACIÓN SPOILERS PARA "HELLBOY 2, THE GOLDEN ARMY"

Como en Frozen, en “Hellboy II, the Golden Army” el clímax de toda la película también se basa en un sacrificio inesperado entre hermanos, aunque en un contexto y por razones muy distintas.

La vida de la princesa Nuala está conectada con la de su hermano gemelo, el príncipe Nuada, de manera muy especial: si uno de ellos se lastima, el otro sufre la misma herida y dolor. Ellos son algo así como Elfos, una raza de semi-dioses/semi-demonios como Hellboy, y son los últimos de su especie. El príncipe Nuada es el villano de la película, y quiere adquirir control del llamado Ejército Dorado, un ejército inmenso mecanizado y mágico que es indestructible, con el cual quiere exterminar la raza humana. Recordemos el clímax de todo el film:

PLAY...

El príncipe Nuada ha conseguido secuestrar a su hermana, y como precio del rescate logra adquirir a cambio la última pieza de una llave especial que le otorga control absoluto sobre el Ejército Dorado. Hellboy, sin embargo, califica para reclamar el derecho a controlar el Ejército Dorado, siempre que pueda vencer al príncipe en combate, y reta entonces al príncipe. Esta gran duelo será sumamente difícil para Hellboy por dos razones: 1) El príncipe ya ha establecido que es un guerrero excepcional, y ya demostró que puede herir de muerte a nuestro mismo héroe Hellboy (de lo cual se pudo salvar Hellboy a muy duras penas por un gran sacrificio a futuro que asume su amada Liz). 2) Debido a la conexión entre el príncipe Nuada  y la princesa Nuala, si Hellboy lastima demasiado al príncipe, entonces lastimará por igual a la princesa, que es inocente y gran defensora de la paz y de los seres humanos, y es además la amada de su mejor amigo, Abe. Será pues una lucha muy asimétrica en cuanto a intención de daño de los oponentes. Luego de ardua batalla y de muy buena acción, Hellboy vence al príncipe de manera limpia, y sin haberlo lastimado demasiado, lo cual pareciera un final feliz. Entonces recibe el control del Ejército Dorado, pero en un momento de descuido, el príncipe derrotado se acerca a Hellboy y va a matarlo a traición. Sin embargo, justo antes de lograrlo vemos que el príncipe se detiene como herido de muerte. Y es que de hecho está herido de muerte, pero no por Hellboy. La Princesa Nuala vio sus intenciones, y antes de que el príncipe lograra matar a Hellboy, ella decidió clavarse un puñal en su propio corazón. Hellboy sobrevive gracias a este sacrificio de la Princesa, y ella y el príncipe mueren.

STOP.

Uno puede llamar acto “suicida” a toda acción que conlleve un alto riesgo de muerte. En este caso, la batalla final que debe enfrentar Hellboy es por supuesto “suicida”. La princesa Nuala, sin embargo, no realiza tan sólo un “acto suicida”; ella en efecto *se suicida*, que es algo muy distinto, y lo hace precisamente para también matar a su hermano (no para salvarlo), con lo cual además extingue su propia especie. Es algo trágico en extremo, pero cuando esto ocurre, entendemos de inmediato que su sacrificio otorga un beneficio inmenso e incuestionable a muchos seres queridos suyos: garantiza la supervivencia de Hellboy y sus aliados, entre ellos su propio amado, Abe, y no menos importante, garantiza con ello la supervivencia de la especie humana entera. Es un clímax brillante y sorpresivo, muy poderoso.

Quiero destacar aquí también por qué este suicido es tan efectivo en el clímax. Aunque tanto el suicidio de la princesa Nuala en Hellboy 2 como el de Eugene en Tangled son inesperados, me parece que la razón de la  efectividad en ambos recae sólo de manera parcial en ese factor sorpresa, porque un suicidio o en general cualquier evento inesperado en una trama podría resultar inconsecuente. La razón de que estos sacrificios tengan un impacto tan significativo en estos clímax pienso que es que nosotros, los espectadores, sabemos de inmediato que por sí solos determinan una eliminación definitiva de la amenaza, y una salvación incuestionable y completa de los seres amados que estaban bajo esa amenaza.

Apenas descubrimos el acto suicida/fraticida de la princesa Nuala, no hay lugar para confusiones: todos entendemos no sólo por qué se suicida, sino el efecto garantizado que resultará como consecuencia de este suicidio, y es que se elimina por completo la amenaza que constituye el príncipe Nuada al mando del ejército dorado. Y gracias a la eliminación definitiva de esa amenaza es que Hellboy y toda la humanidad se salvan.

En Tangled ocurre algo análogo: se entiende perfectamente por qué ese acto suicida y tan sorpresivo e inteligente de Eugene garantizará sin lugar a dudas la eliminación definitiva de toda amenaza esclavizante sobre Rapunzel. Sabemos que lo entiende Eugene, sabemos que lo entiende Rapunzel, sabemos que lo entiende hasta la madrastra, y lo entendemos también por supuesto nosotros, los espectadores. 

Y pienso que el factor sorpresa no es lo más crucial en estos clímax con acto suicida del héroe.

ADVERTENCIA: A CONTINUACIÓN SPOILERS PARA “RALPH EL DEMOLEDOR”


Al final de Ralph el Demoledor, nuestro héroe Ralph realiza un acto suicida para salvar a su amiga (Glitch), pero no es un sacrificio sorpresivo. Ralph comprende que se necesita un haz de luz inmenso para exterminar la plaga de monstruos que están destruyendo el mundo de Glitch, y la única forma de crear ese haz de luz será derrumbar el techo de mentos en la montaña donde vive Glitch, para que caigan en la coca-cola y explote la erupción. Entre el momento en que Ralph entiende y decide ir a derrumbar ese techo, y el momento en que logra liberarse del villano en el aire para caer sobre ese techo y dar su último golpe de gracia demoledora y derrumbarlo, pasan minutos, y en todo ese tiempo sabemos que está intentando ejecutar un acto suicida para ayudar a su amiga. No es pues algo que nos toma por sorpresa. Pero durante todo ese tiempo nosotros espectadores hemos sabido siempre y claramente que ese acto suicida garantizará sin lugar a dudas el exterminio de los monstruos y la salvación de Glitch y de su mundo. La efectividad emocional de este acto suicida en el clímax no se debe entonces a la sorpresa, pues no es sorpresivo. Lo que lo hace muy efectivo y poderoso es que nosotros sabemos desde antes que es la única forma de eliminar la amenaza y garantizar la salvación.

ADVERTENCIA: A CONTINUACIÓN SPOILERS PARA “HARRY POTTER 7”


Otro ejemplo de sacrificio no sorpresivo del héroe en el clímax es el final de la serie de Harry Potter, libro 7 y la correspondiente película. La disposición suicida de Harry Potter, como la de Ralph el demoledor, no nos toma por sorpresa; la conocemos desde muchos capítulos anteriores al evento. Pero tiene igual un propósito claro, y lo más importante, Tanto Harry como nosotros sabemos que ese sacrificio garantizará la eliminación completa de una amenaza y otorgará una salvación segura.

Resumiendo: los clímax en todas estas excelentes películas (Tangled, Hellboy 2, Ralph el Demoledor, Harry Potter 7) se caracterizan porque el héroe que se sacrifica no tiene ninguna duda respecto a la salvación que ofrecerá su sacrificio. Y no sólo el héroe, nosotros, la audiencia, ya sea justo allí en el mismo momento del clímax (si es un suicidio sorpresa), o incluso desde antes, entendemos cómo y por qué ese acto suicida del héroe en efecto eliminará la amenaza por completo y garantizará una salvación definitiva de lo amado de manera inevitable. 

Podríamos entonces esbozar una especie de conjetura teórica sobre los clímax con acto suicida del héroe, en donde no hay por qué incluir el factor sorpresa:

Postulado 1: En una trama, la mayor efectividad al momento de un clímax con acto suicida heroico se logra cuando tanto el héroe como los espectadores entienden de inmediato cómo ese sacrificio eliminará por completo la amenaza latente, y salvará al ser amado amenazado de manera inevitable.

También podemos entonces esbozar una especie de corolario:

Corolario 1: En una trama, un acto suicida (sorpresivo o no) cuya efectividad final es desconocida para el héroe y los espectadores, es decir, no hay garantía inmediata de la eliminación de la amenaza ni de la salvación del ser amado, es un acto suicida potencialmente inefectivo, y entonces también es potencialmente inconsecuente, o potencialmente cursi/estúpido, o potencialmente desastroso, lo cual debilita la efectividad de ese sacrificio en un clímax.


PARTE 5: El clímax de Frozen: la gran decepción 


Recordemos los momentos que preceden al clímax en Frozen, el grandioso ascenso según lo vimos al comienzo de todo este texto:

ÚLTIMA ADVERTENCIA: A CONTINUACIÓN SPOILERS PARA “FROZEN”

REWIND... PLAY...

Y en esto Hans encuentra a Elsa huyendo en medio de la tormenta y le hace creer que Ana ya está muerta por culpa de su hechizo, y Elsa cae arrodillada al suelo agobiada de dolor y llora, y la tormenta entonces cede, mejora la visibilidad, la nieve flota en el aire como detenida en el tiempo. Ana en efecto está al borde de una muerte segura por su corazón que se congela; sus dedos están azules, y ya ella casi no puede moverse. Kristof de pronto la ve a lo lejos y corre hacia ella, y Ana también lo ve y lo espera por fin, y están a punto de encontrarse y abrazarse, y con eso entendemos que quizá Ana podrá salvarse de ese congelamiento, pero justo en ese momento se oye un “shinnnnk” metálico no muy lejos, y antes de que Ana llegue a abrazar a Kristof, de reojo ve que ese sonido es el de una espada que acaba de desenvainar Hans que está a punto de matar a Elsa, quien está en el suelo sollozando y de espaldas y no lo ve. Y entonces...

PAUSE...

Bienvenidos otra vez al clímax de Frozen. Aquí estamos al borde del asiento, todos nos preguntamos: ¿Pero qué pasará? ¿Elsa va a voltear? ¿Elsa podrá hacer algo? ¿Y qué hará Ana? ¿Qué hará? Adentrémonos pues en el clímax:

PLAY...

Y entonces... vemos que Ana ha reaccionado impulsivamente y, al mismo tiempo que la estocada de Hans desciende para matar a Elsa, Ana, ya muriendo, se logra interponer entre ellos, y la mano de Ana, terminando de tranformarse en hielo, trata de bloquear el filo de la espada...

PAUSE...

Primero que nada, este acto sorpresivo y suicida que hace Ana podemos considerarlo una reacción muy lógica del personaje. Hablando en términos aristotélicos, no sólo es inesperado, es también "inevitable". Sabemos que Ana es impulsiva y espontánea, no calculadora, y además es amorosa para con su hermana Elsa (el desarrollo del personaje en la película ha establecido todo esto muy bien). Entendemos pues que ella ha reaccionado de manera impulsiva, sin medir las consecuencias. Ana actúa como quizá actuaría también una madre tratando de detener un tren a toda marcha que está a punto de atropellar a su hijo atascado en un riel. La reacción es instintiva, no importa el costo a la vida propia.

Pero consideremos nosotros como audiencia las posibles consecuencias de este sacrificio. ¿Qué tan factible es que este acto suicida de Ana pueda asegurar la salvación de Elsa? Especulemos qué podría ocurrir de manera lógica en este punto del clímax.

Si lo vemos fríamente (valga el guiño a Frozen), este acto suicida de Ana quizá pueda ser capaz de retrasar el ataque de Hans lo suficiente como para que Elsa escape a una estocada mortal y pueda luego tomar cartas en el asunto. Pero quizá no. No sabemos. Lo que sí podemos suponer con más certeza es que el acto de Ana tiene como mínimo un altísimo potencial de resultar en daño irreparable a una de sus extremidades superiores, por decirlo con diplomacia. Para lo que sabemos como audiencia hasta este momento, o ella perderá la mano o el brazo entero, quedando luego la espada clavada en su cuerpo, o la espada quedará clavada en su brazo si no llega a cortarlo del todo; y esto ocurrirá sin importar que ella quede convertida en hielo poco antes, o justo al momento, o poco después de su encuentro con la espada. No hace falta un programa de Mythbusters para considerar válido suponer todo lo anterior. Lo único que podría impedir que la espada haga algún tipo de daño en Ana-hielo sería que Elsa o Kristof o algo intervenga a tiempo, o que pase algo más que no podemos anticipar...

En todo caso, sabemos que Ana ha realizado un acto suicida impulsivo; ella, que ya estaba muriendo, está dispuesta a perder un brazo y hasta la vida por su hermana Elsa. Pero el hecho es que ella no sabe si podrá salvarla, y con la información que se nos ha suministrado hasta este momento, nosotros tampoco sabemos si este acto suicida garantizará o no la salvación de Elsa. No tenemos todavía nada de dónde asirnos como para saberlo.

Eso diferencia de manera significativa este clímax de todos los que hemos analizado aquí más arriba. En Frozen se presenta (de manera sorpresiva) un acto suicida, pero ni el héroe ni nosotros sabemos de inmediato si ese acto garantizará la eliminación de la amenaza y la salvación del ser amado de manera inevitable. Esto yo lo considero la primera falla grave. Técnicamente, es un acto suicida que puede resultar inconsecuente o “estúpido” o incluso desastroso en cuanto a la anhelada salvación de Elsa.

La incertidumbre dura muy poco, pero ya de entrada, el impacto de este clímax en Frozen pienso que resulta reducido (podríamos decir que aplicando el Corolario 1) en comparación con los otros clímax que vimos antes.

Encima de esta falla inicial, los creadores en Disney al parecer decidieron continuar este clímax con el firme propósito de empeorarlo:

PLAY...

El filo de la espada de Hans desciende y golpea a Ana entre sus delicados dedos y mano, pero ella justo acaba de convertirse por completo en estatua de hielo, y la espada inexplicablemente no se clava ni hace mella alguna en ese hielo; la espada se rompe en mil pedazos al chocar contra el hielo que ahora es Ana, y Hans sale disparado hacia atrás como despedido por una explosión.

STOP.

Un segundo, señores de Disney... ¿qué?

Veamos otra vez algo de Aristóteles. Este desenlace del clímax en Frozen es "inesperado", cierto, pero no cumple con el aspecto aristotélico de “inevitable”. Porque una espada de metal no tiene por qué romperse en mil pedazos al chocar contra un bracito de hielo (de hecho, no tiene por qué romperse en mil pedazos ni siquiera al chocar contra algo indestructible). Además, tal espada al chocar no tiene por qué crear ninguna explosión que derriba al espadachín. Lo inevitable es que la espada o se clave en ese hielo haciéndole una mella considerable, o lo vuelva añicos y siga su curso. En todo caso, nada en la película sustenta el hecho de que lo inevitable iba a ser que por un lado el hielo se quede intacto, y por otro lado, que esa espada de metal se quiebre como una polvorosa.

Así que van dos absurdos (y simultáneos), Disney. Dos.

Recordemos el comienzo de la película, cuando los obreros de la montaña cortan el hielo que cubre el lago con unas sierras metálicas, y lo pican y fracturan con picos y tridentes, todas herramientas de metal, todas capaces de romper y cortar y clavarse en el hielo, y todas quedando intactas luego de hacerlo. ¿Pero eso es hielo “natural”, no “mágico”? Pues incluso arriba en el castillo de la montaña, la escalinata al castillo por cierto también se rompe parcialmente, siendo hielo creado por Elsa. Y cuando los guardias asesinos atacan a Elsa, uno de ellos le lanza una flecha con una ballesta y ella se defiende creando cierta barrera de hielo, pero esa flecha de hecho atraviesa ese hielo. El cuerpo de la flecha queda atrapada en el hielo y no logra alcanzar a Elsa, pero la punta de metal de esa flecha atraviesa ese hielo sin romperse. Una segunda flecha desviada por Hans de hecho rompe el hielo “mágico” y hace que caiga la lámpara de araña gigante que pendía del techo del castillo. Como tenía que ser, porque el hielo creado por la magia de Elsa, ustedes mismos, señores de Disney, han establecido que es hielo normal y corriente, es decir, se rompe con relativa facilidad, como se rompe el hielo en el mundo real, así que debería ser incapaz de quedar sin mella ante el golpe de una espada, y una manito de hielo debería ser incapaz de romper esa espada en mil pedazos.

Que Elsa haya deformado las esposas podemos entenderlo y aceptarlo por acumulación y expansión del hielo que ella crea desde sus manos, y que pueda romper la pared de su calabozo, pues por haber lanzando grandes masas de hielo contra esa pared. Ambas cosas son lógicas y cónsonas con lo que hemos visto que ella puede hacer con su magia. Pero que Ana-hielo resulte de pronto indestructible, y que la espada estalle al chocar contra hielo, son cosas ilógicas. No hay precedentes en la historia que justifiquen o expliquen tales cosas; lo que es peor, sí hay precedentes pero claramente contrarios a esas dos cosas en la misma historia de Frozen. Ustedes mismos lo dibujaron, señores de Disney: el metal corta y rompe y fractura al hielo, no al revés.

Yo sospecho que en Disney deben jugar muy mal a piedra-papel-tijeras.

Enumerando las fallas:
1) Acto suicida y sorpresivo de Ana no garantiza de inmediato para nosotros espectadores la eliminación de la amenaza ni la salvación de Elsa (entrada débil al clímax).

2) Primer absurdo: Ana-hielo queda sin mella.

3) Segundo absurdo (simultáneo al anterior): la espada estalla en pedazos.

¡Y eso no es todo, señores! Tenemos también:

4) Hans de pronto sale despedido como por una explosión. Esto último también es por completo absurdo y sin precedente alguno que sustente por qué ocurre.

Si ya era débil el acto suicida de Ana en la entrada del clímax, nótese que son los absurdos 3 y 4 (y no el acto de Ana) los que de verdad eliminan del todo las amenazas y salvan la situación de Elsa. Es decir, por mucha espada rota, si Hans hubiera quedado de pie e intacto (consciente) allí tan cerca de Elsa, pues hubiera seguido siendo toda una amenaza para Elsa. Pero Disney decidió inutilizar a Hans con esta explosión que, de manera muy oportuna, lo aleja varios metros y lo deja inconsciente, y así de fácil, amenaza eliminada. La misma explosión, sin embargo, no le hace absolutamente nada a Elsa, pese a que estaba también allí justo al lado de Ana. Además de absurda en su origen, es una explosión muy pero muy selectiva en sus efectos. Hmm...

El acto suicida de Ana, de por sí, también tiene un componente ilógico que no he mencionado, y podría considerarse una quinta falla que precede a las anteriores. Y es que:

5) Ana ya casi no podía moverse hacia Kristof por su congelamiento, ¿cómo entonces pudo desplazarse hacia donde estaban Hans y Elsa tan rápidamente como para interponerse entre ellos?

En el clímax de Frozen hay entonces al menos cinco fallas importantes. Y todas ocurren en apenas un par de segundos. Debe ser un récord. Considero que se podría definir un nuevo concepto en escritura creativa, algo así como el “Deus ex Machina plus cuam Frozen Absurdum”.

Lo más frustrante es observar que hicieron esa barbaridad después de lo perfecto que les quedó el clímax en Tangled.

Juguemos por un segundo a los finales alternos. Aquí me atrevo a sugerir lo que pudo haber sido un clímax más satisfactorio al menos para mí, aunque también tiene fallas graves: Ana ya congelándose ignora a Kristof (el mismo acto en principio “suicida” pero débil) y se dirige a Hans y Elsa para tratar de ayudarla de algún modo sin saber cómo (Ana ignora al igual que nosotros espectadores cómo podrá ayudar a Elsa, pero es impulsiva, reacciona y se va hacia ellos a hacer algo, ella no sabe qué, y nosotros tampoco sabemos qué). Pero apenas logra dar un paso y... nunca termina el segundo, porque ya es incapaz de moverse. Queda casi inmovilizada con su congelamiento, y entonces, justo antes de morir y viendo que van a matar a Elsa, y que ella ya no puede hacer nada más, estira por última vez sus brazos gritando un no desgarrado, y produce de pronto la misma magia portentosa de Elsa. Ana entonces, y desde lejos, congela así a Hans en la última fracción de segundo, justo antes de que la espada haga contacto con Elsa, y justo antes de Ana misma expirar congelada.

Este clímax alterno al menos respeta la lógica interna de toda la trama. No hay desplazamientos ultra-rápidos imposibles en las circunstancias dadas; no hay hielo indestructible, ni espadas de acero que estallan de manera absurda cuando su filo choca con apenas dedos y manitas de hielo; ni explosiones inexplicables que derriban al asesino inutilizándolo. También sería un clímax donde la anulación final de la amenaza y la salvación del amenazado resulta en verdad un logro de la heroína misma (esto es, de Ana y su propia magia), y no de cosas absurdas externas inexplicables.

El primer problema con ese clímax alterno, sin embargo, es que en la trama no hay indicios de que Ana pueda tener dones mágicos y que no haya sabido manifestarlos. Podríamos aducir que Elsa le transfirió dos veces su magia después de todo, y que son hermanas, y que además Ana recibió cierta “cura” mágica de los trolls, pero todas serían justificaciones algo débiles. Tal como está la trama no sería muy satisfactorio. Lo más grave, sin embargo, es que este clímax alterno destruye el paradigma que plantea el clímax de Frozen, y que sí podemos valorar: que la heroína de Frozen no tiene super poderes, sólo su propio amor, y con todo y eso, resulta ser la heroína. Esa es una gran idea, es la misma idea que aplicaron para Eugene en Tangled de manera magistral, y claro que vale la pena en un clímax, ¿por qué entonces la rodearon de absurdos? Eso es lo que no me explico. Para mí hubiera sido infinitamente más satisfactorio cualquier alternativa que mantuviera esa idea, pero que no tuviera tantos absurdos juntos como ocurre en el clímax de Frozen.

Agrego este párrafo tardíamente (septiembre de 2014). Que Ana no tenga ningún don mágico es en verdad discutible. Ana logra desplazarse rápidamente pese a estar congelándose; Ana congelada resulta indestructible; la espada de Hans estalla al chocar contra Ana congelada, y esa explosión despide e inutiliza a Hans, sin afectar a Elsa. De nuevo: hmm... Todo eso es ciertamente inexplicable y "mágico", pero no parece derivarse de la magia congeladora de Elsa. Algo adicional es que Ana en el trineo sostiene una manta en llamas y la lanza a los lobos, sin ella quemarse. Entonces Ana, nuestra heroína sorpresa en Frozen, quizá sí tenía ciertos poderes mágicos después de todo. Esta perspectiva, sin embargo, mantendría las cosas mal para Frozen, o las empeoraría. Porque no sólo destruiría el paradigma que sí utilizó impecablemente Tangled (héroe sin superpoderes), la resolución del clímax seguiría pareciendo llena de absurdos en vez de "lógicamente mágica". Por un lado, recordemos lo grave de mi final alterno: la trama tal como está no sustenta la aparición de magia en Ana; por otro lado, suponiendo que sostener la manta en llamas sin quemarse pueda considerarse un indicio de magia, sería en todo caso una magia quizá relacionada con fuego, pero para nada relacionada con todos los absurdos que ocurren en el clímax.

Frozen tiene imágenes y colores hermosísimos, y moralejas valiosas, buenas ideas de fondo, y la trama venía tan bien, el ascenso al clímax nos atrapa maravillosamente. Pero pese a la regla de McKee y lo que sugiera el éxito en taquilla luego de varias semanas, pese a los premios que reciba y lo que digan mis sobrinitas, en Frozen para mí hicieron un verdadero desastre armando lo que considero uno de los peores clímax de películas animadas de Disney en muchas décadas, quizá en toda su historia.


PARTE 6: Resumen de mi crítica a Frozen

Primero los aspectos negativos:

-  El clímax WTF, con cinco fallas graves
-  Reciclaje (al menos aparente) de no pocas cosas de Tangled
-  Animación en bocas abiertas no tan sofisticada ni pulida
como en Tangled
-  Canciones y sus voces (español latino) en su gran mayoría no me gustaron
-  Incoherencia musical
-  Incoherencia del estilo gráfico entre personajes humanos versus los no humanos
-  Disonancia de la fantasía veraniega de Olaf, tanto gráfica
como musical
-  Olaf y trolls

-  Borrado de memoria que realiza el viejo troll en Ana

Y para cerrar con cosas positivas, lo que más me gustó:

+  El hielo hiper-realista, y los efectos de luz atravesando ese hielo a comienzos de la película
+  Ana despertándose “fea”
+  El lado cómico de Ana
+  Movimientos de las manos en general
+  La capa de Elsa, los colores del vestuario en general
+  Iluminación en la fiesta de coronación

+  Transformación sexy de Elsa al “liberarse”
+  La canción de Elsa pero cantada por la intérprete de Serbia, o quizá también la de Polonia o la de España (no tanto la de Latinoamérica ni la de USA)
+  El cierre de esa canción de Elsa
+  El castillo en su modalidad oscura y casi sangrante
+  El alce Sven
+  Las tormentas
+  Las moralejas
+  Todo el ascenso al clímax

Esperaré el Blu-Ray para poder escucharla en inglés. (En Venezuela ningún cine la tiene en inglés). Con el tiempo yo reviso y a veces ajusto mis votaciones en IMDB, quizá le llegue a subir puntos por las canciones y voces en su idioma original. Tangled para mí es una película 9/10. Frozen, por su clímax tan fallido, para mí apenas alcanza 6/10. (En verdad me quedó en 5.5, pero IMDB no permite decimales).

Actualización 02/Febrero/2014: pude ver Frozen por fin en surround original en inglés (you might imagine how I managed to do so here in Latin America :P)

Las entradas de las canciones igual no me agradan mucho, pero sí hay mejoras notables: las voces cantantes en general me parecieron menos chillonas (sobre todo la de Ana), aunque de todas formas no soy fan de la voz de Elsa (Idina Menzel); por lejos prefiero la canción "Let it go" en la voz de la cantante de Serbia, pese a que sólo he podido escuchar esta última en un video mal grabado en Youtube. Otra mejora importante: La voz (que nunca canta, pero igual) del Duque de Weselton: suena mucho mejor en inglés; en español es una voz demasiado payasa, demasiado risible. Más importante aún: la película pienso que mantiene mejor su ritmo durante la canción de Olaf en inglés comparada con la versión en español. Pero lo más notable para mí está en el encuentro entre Ana y Elsa arriba en el castillo. Las frases cambian mucho (desafortunadamente para el español) entre las dos lenguas. Por ejemplo, mientras que en español Elsa le dice a Ana
"¡Fuera de aquí!", en inglés le dice "You are not safe here!" (No estás a salvo aquí), lo cual indica preocupación por ella, no simplemente querer echarla. Y el estallido de Elsa tiene mucho más sentido con la letra y rima en inglés; el dramatismo de la escena me pareció mucho más poderoso y con mucho mayor impacto cuando Elsa (Idina) termina con su grito "I can't!" (en español la he visto ya cuatro veces, nunca percibí tal impacto ni me pareció tan poderosa la escena). Puedo agregar que la ausencia de voces chillonas en inglés también permite apreciar mejor la música instrumental en general, tanto cuando hay canciones como cuando no (los fondos musicales intensos o dramáticos etc). Por todo esto le agrego sin duda al menos un punto a la película en inglés. Frozen como musical en inglés para mi alcanza entonces los 7/10 puntos.

domingo, octubre 27, 2013

¿Cuándo es demasiado alta la resolución de una pantalla?



La resolución 4K, también llamada "4K Ultra HDTV" o "Quad HD", es la resolución que ofrecen los nuevos televisores de última generación. Esta resolución equivale aproximadamente a 4 veces la resolución Full HD o 1080 (ver la comparación en la imagen de arriba). 4K son 3840 x 2160 (o también 4096 x 2160 píxeles), en total un poco más de ocho millones de píxeles. Bastantes píxeles. ¿Pero es realmente útil tener una resolución tan alta en nuestros televisores? Eso depende de varias cosas, y de eso tratará esta entrada. La idea es informarle para que usted no se vaya a gastar un dineral en algo que a lo mejor no podrá disfrutar ni aprovechar, pese a lo que quieran hacerle creer los vendedores o incluso otros consumidores.

Consideremos primero un teléfono celular, por ejemplo un iPhone 5, cuyo tamaño de pantalla es de apenas 4" (diagonal), y cuya resolución es de 1136 x 640 píxeles. Nótese que esta resolución es relativamente "baja", en el sentido de que no llega a ser ni siquiera el mínimo de HD (que son 1280 x 720). Pero esta resolución tan "baja" en una pantalla tan pequeña resulta en una alta densidad de píxeles: 326 ppi (píxeles por pulgada). Eso equivale a unos 12.83 píxeles por milímetro, o en otras palabras, el tamaño de los píxeles del iPhone, asumiéndolos de forma cuadrada, es de apenas 0.078 mm por lado (menos del 8% de 1 mm el lado de cada píxel).

Como estrategia de mercadeo, Apple le dio un nombre pintoresco a la densidad de píxeles del iPhone: le llamó retina display. La razón fue que, en principio, nuestra retina, o nuestra visión en general, no podría distinguir esos píxeles si colocamos el iPhone a una distancia de al menos un pie (unos 30 cm) de nuestros ojos. Y al no distinguir los píxeles, la imagen entonces aparecerá fluida en vez de pixelada. Esto que nos dice Apple en realidad puede ser cierto o falso, y todo depende de nuestra agudeza visual

En el post anterior vimos que una persona con agudeza visual "normal" o 20/20 puede distinguir entre sí dos líneas paralelas separadas por un minuto de arco. Un minuto de arco es 1/60 de un grado (y un grado es 1/360 de un círculo completo). Un minuto de arco es pues un ángulo bastante estrecho. ¿Qué tan estrecho? Si desde nuestros ojos abrimos el ángulo de 1 minuto de arco, la separación de los lados de ese ángulo a los 6 metros de distancia sería de apenas 1.75 mm. (Recordemos que esto se calcula fácilmente usando la fórmula de la circunferencia: [ 2*pi*R / 360 ] / 60 = 1.75, donde R es el radio del círculo, que en este caso serían 6000 mm = 6m).

A unos 30 cm de distancia, la separación de los lados de un ángulo de 1 minuto de arco sería de apenas 0.087 mm. (Menos del 9% de un milímetro) ¡Ah! Pero arriba vimos que el lado de cada píxel del iPhone tiene una longitud menor al 8% de un milímetro, así que en este caso, los píxeles son un poco más pequeños que lo que puede resolver una agudeza visual "normal" a 30 cm de distancia. ¡He allí la clave! Por eso, en principio no se distinguen esos píxeles a esa distancia. Apple entonces nos dijo la verdad sobre el retina display, siempre que se asuma una agudeza visual que no sea mejor que la "normal".

Si acercamos el iPhone lo suficiente a nuestros ojos, entonces distinguiríamos los píxeles, incluso aunque tengamos visión normal. (Una persona de 30 años puede enfocar incluso a 15 cm, y un niño puede enfocar incluso a menos de 7 cm). Y si tenemos una agudeza visual superior a la normal, entonces podríamos distinguir los píxeles del iPhone incluso a 30 cm. 

Vemos pues que el distinguir o no los píxeles de una pantalla que tenga una resolución particular dependerá de varias cosas, y esas cosas son precisamente los términos que he resaltado arriba en negrita, a saber:

1) Tamaño de los píxeles (que se deriva de la resolución y el tamaño de la pantalla)
2) Distancia entre nuestros ojos y la pantalla
3) Nuestra agudeza visual

De esos tres factores depende el efecto final ante nuestros ojos. Podemos asumir que nuestra agudeza visual ya es la mejor que podamos tener (usando lentes si nos hacen falta, por ejemplo), así que en general no podemos mejorar la variable 3. Entonces sólo podemos modificar las variables 1 y 2. Modificar 2 significa cambiar la distancia entre la pantalla y nuestros ojos, y modificar 1 significa cambiar el tamaño de la pantalla, o cambiar su resolución, o ambos.

Está claro que, si podemos distinguir los píxeles de una pantalla dada, entonces o la resolución es muy baja para esa distancia, o estamos demasiado cerca para esa resolución. El hecho es que al alejar nuestros ojos de esa pantalla, en algún momento alcanzaremos una distancia para la cual ya no podremos distinguir sus píxeles. En ese momento, para esa pantalla y distancia, y para nuestra agudeza visual, podríamos decir que esa resolución es "satisfactoria".

Ahora bien, ¿cuándo tenemos demasiada resolución? (Y de nuevo, esta es la pregunta clave que concierne a este post).

Tendremos demasiada resolución A cuando, para un mismo tamaño de pantalla, existe al menos una resolución menor B que igual NO nos permitirá resolver sus píxeles a esa misma distancia de visualización

Eso se debe a que, si resolución A > B, pero ambas resoluciones a una distancia X y en pantallas del mismo tamaño no nos permiten resolver sus píxeles, entonces a esa distancia las imagenes de A y de B son completamente indistinguibles (en cuanto a resolución) para nuestros ojos, no importa qué tan superior sea la resolución A respecto a B. Entonces, para esa distancia de visualización, y para ese tamaño de pantalla, la resolución A sería excesiva e innecesaria sobre la B.

Vamos a elaborar un poco más.

Imaginemos que juntamos muchas pantallitas de iPhones hasta armar una sola gran pantalla de 60 pulgadas. Para hacer esto requeriríamos bastantes iPhones, de hecho 15 x 15 iPhones, es decir, 225 iPhones. Y saque las cuentas: la resolución que ofrececería esa cantidad de pantallitas de iPhones (a 1136 x 640 por pantallita) sería un total de 17025 x 9600 píxeles. Eso es más de 18 veces superior a la resolución 4K. Pero preguntémonos: ¿sería esa resolución algo excesiva e innecesaria? Pues ya vimos que con una visión normal, ni a 30 cm podríamos resolver los píxeles de uno solo de los iPhones. ¿Cuánto menos resolveríamos, digamos que a 3 metros, los píxeles de esa pantalla de 60" que tienen exactamente el mismo tamaño que los píxeles del iPhone?

De hecho, los píxeles de una pantalla de 60" con la "bajísima" resolución 1920 x 1080 (Full HD) ya NO se pueden distinguir a 3 metros, al menos no con visión "normal". Sólo acercándonos a menos de 2.38 metros es que comenzaríamos a resolver sus píxeles (esto se puede calcular de manera similar a lo ya explicado más arriba). Así que a cualquier distancia más allá de 2.38 metros, ninguna visión "normal" logrará distinguir los "beneficios" de la Super Ultra Ridícula resolución 18+ veces superior a la 4K en una pantalla de 60", frente a una modesta pantalla del mismo tamaño pero con simple resolución 1080p. Nuestros ojos a esa distancia simplemente no pueden ver la diferencia entre las dos resoluciones.

Ese es un ejemplo hiper-exagerado, pero espero que se entienda la idea. Una resolución puede resultar absolutamente excesiva y por completo inútil para nuestros ojos. Todo depende de nuestra agudeza visual y de la distancia a la cual vemos esa resolución.

Volvamos entonces a nuestra resolución 4K. 

Una pantalla de 60" con una resolución 4K tiene píxeles bastante pequeños; de hecho, caben cuatro de sus píxeles en cada uno de los píxeles de una pantalla de las mismas 60" pero con resolución 1080p. ¿A qué distancia pueden resolverse esos píxeles 4K en 60"? Pues a menos de 1.19 metros (de nuevo, visión normal). Así que usted siéntese a más de 1.19 metros y no verá pixeladas las imágenes; perfecto. Sin embargo, no vaya a sentarse más allá de 2.38 metros de esa pantalla, porque entonces usted habrá pagado su gran resolución 4K para nada. Como vimos arriba, a maś de 2.38 metros ya usted no distinguiría los mucho más grandes píxeles de la 4 veces inferior resolución 1080p. Así que si usted se piensa sentar a más de 2.38 metros de un televisor de 60 pulgadas, entonces no tiene sentido que su pantalla sea 4K, pues uno 1080p se verá exactamente igual de bien a esa distancia (ni siquiera podrá resolver los píxeles de 1080p a esa distancia). De hecho, si va a sentarse a más de 3.57 metros, entonces ni siquiera tiene sentido que su televisor de 60" sea 1080p, pues ya a esa distancia no resolvería los pixeles en resolución 720p (HD en vez de Full HD). Así que a 3.57 metros o más, una pantalla 720p de 60" se verá igual de bien (sin pixelamiento) que una 1080p y que una 4K del mismo tamaño. Todo esto es asumiendo visión normal, claro.

Por supuesto, habría que calcular las cosas para cada tamaño de pantalla, cada resolución, y cada distancia de visualización para ver si la combinación funciona de manera recomendable. Pero eso no tengo que hacerlo yo, pues ya lo han hecho otros, así que aquí pongo la imagen (darle click para ampliar):




Para utilizar ese gráfico, primero escoja la distancia de visualización que usted está considerando utilizar, por ejemplo si son tres metros, entonces ubique el valor ~10 pies en el eje vertical a la izquierda, y trace una raya horizontal sobre toda la gráfica a esa altura. Después revise los tamaños de pantalla en el eje horizontal abajo, y trace una raya vertical en el punto de su interés, y vea donde corta la horizontal que usted dibujó anteriormente. Por ejemplo, si está considerando 60", para 10 pies el cruce de sus dos rayas caería en la zona de color rojo. Dependiendo del color donde cae el cruce, tendrá sentido o no una resolución dada, según las leyendas asociadas a cada color.

Ese gráfico permite entonces responder de manera bastante sencilla la pregunta en el título de este post: ¿cuándo una resolución es demasiado alta? Respuesta: cuando el cruce entre la distancia de su interés y el tamaño de su pantalla cae en un color distinto y por encima del color asociado a su resolución. Nótese, por ejemplo, que sólo cuando el cruce esté por debajo de la raya roja, es decir, en la zona morada, sólo entonces tendrá sentido una resolución 4K.

Seguro se sorprenderá al ver lo cerca que tienen que estar nuestros ojos de las pantallas (pese a sus grandes tamaños) para poder verdaderamente aprovechar los beneficios que ofrece cada resolución respecto a la resolución inmediata inferior. Por ejemplo, ya a tres o más metros de distancia, una pantalla 1080p de 50" prácticamente no tiene sentido sobre una 720p, de nuevo, al menos no para una visión "normal". Una pantalla 4K de 60" comenzaría a tener sentido sólo si piensa sentarse a verla a menos de unos 7.5 pies, o como ya mencionamos arriba, a menos de 2.38 metros. Pero esa sería la distancia a la cual una visión normal "comenzaría a notar los beneficios" de la resolución 4K sobre 1080p; para realmente disfrutar esos beneficios tendría que sentarse todavía más cerca de su pantallota de 60". Estas distancias tan cercanas a pantallas grandes pueden resultar poco prácticas o incómodas, o pueden ser inviables algunos tamaños de pantallas y resoluciones recomendables para las distancias de su interés.

Por cierto, aquí sólo he hablado de una distancia mínima para dejar de distinguir los píxeles. Hay otra consideración muy importante para la distancia de visualización de una pantalla, sobre todo si se trata de ver películas, y es el ángulo horizontal que cubre la pantalla en nuestro campo visual. La recomendación de SMPTE al respecto son 30º, y cualquier valor entre 28º y 40º cubre la recomendación (y certificación) THX. En general, para home theater, es aconsejable utilizar al menos 20º. Muchos consideran esto más importante que resolver o no los píxeles, pues cubrir lo suficiente nuestro campo visual aumenta el efecto de "inmersión" en la película, esté pixelada o no. Por ejemplo, para una pantalla de 50" de 1080p (Full HD), cualquier distancia de visualización entre 1.98 y 2.97 m (nótese que 2-3 metros son los mismos ~7-10 pies donde justo está la zona roja de 1080p para 50" en el gráfico) cubre los tres criterios clave para la visualización óptima de películas:

1) Que no podamos distinguir los píxeles de la imagen (con visión normal)
2) Que estemos en el rango de distancias donde sí aprovechamos la resolución de nuestra pantalla (en este ejemplo 1080p) por sobre la resolución inmediata anterior (720p). 
3) Que la pantalla llene horizontalmente entre 20º y 40º de nuestro campo visual 

Para 60" con 4K, por ejemplo, el criterio 1 se cumpliría desde los 1.19 metros en adelante, pero no podríamos sentarnos a menos de 1.82 metros para poder cumplir el criterio 3. Y como ya vimos antes, no podríamos sentarnos a mas de 2.38 metros para cumplir el criterio 2. Importante darse cuenta entonces de lo estrecho que es el rango ideal de distancias para ver un televisor 4K de "sólo" 60 pulgadas: entre 1.82 y 2.38 m. Si nos salimos de ese rango, violaremos alguno(s) de esos tres criterios, y sería mejor entonces cambiar alguna(s) de las variables en juego: tamaño de pantalla, resolución o distancia. Para una pantalla 4K gigante de 100", cumpliendo los tres criterios, el rango ideal estaría entre apenas 3 y 4 m. De hecho, es un poco más estrecho: entre 3.04 y 3.96m. Pero a 3.96 m de distancia ya estará arriesgando no beneficiarse de 4K sobre 1080p en una pantalla de 100", así que debería tratar de sentarse en el extremo inferior de ese rango: a sólo un poco más tres metros. Sí, aunque ud. no lo crea, lo ideal es apenas un poco más de tres metros de distancia para una pantalla 4K de 100", si su visión es normal.

En conclusión, hay casos en los que en efecto la resolución puede ser inútilmente alta, y no tiene sentido pagar por algo que no se puede aprovechar. Si está buscando pantalla, televisor o monitor, ante el bombardeo de vendedores y consumidores sobre los supuestos "notables e increíbles beneficios" que ofrece cualquier resolución más alta sobre las más bajas, pues no se deje engañar. Tome muy en cuenta la distancia a la cual estarán sus ojos de esa pantalla (eso es lo más importante), utilice luego el gráfico de arriba (o la fórmula mencionada) y esos tres criterios, y determine así las combinaciones de resolución, tamaño de pantalla y distancia que resulten en verdad apropiadas e incluso óptimas para sus necesidades particulares y presupuesto.


Información adicional:
- 1080p Does Matter – Here’s When (Screen Size vs. Viewing Distance vs. Resolution)
- Resolving de iPhone resolution
- Optimum HDTV viewing distance (Wikipedia)
- 4K resolution (Wikipedia)


PD: La 4K mencionada como 4096 x 2160 es la de Digital Cinema Initiatives. La 4K UHD (o Quad HD en la primera imagen) equivale exactamente a 4 veces 1920 x 1080 (Full HD), es decir: 3840 x 2160. En todo caso, son muy similares.

PD2: Refiné los cálculos del post, y aprovecho para explicar una fórmula adicional que puede ser útil. Si no tiene la densidad en píxeles por pulgada ni por cm, para saber de qué tamaño son los píxeles sólo hace falta dividir la altura de la pantalla entre la cantidad de píxeles que tiene esa altura. Para HD esa cantidad de píxeles es 720, para Full HD 1080, y para 4K 2160. Y para conocer la altura de una pantalla, basta con medirla, o con conocer la diagonal y utilizar Pitágoras, sabiendo que la proporción de la pantalla es 16:9, es decir, la base de la pantalla será siempre igual a 1.777 veces su altura. Con ese dato y con la diagonal D ya podemos despejar la altura de la pantalla: H = raíz( D*D / 4.16 ). Para convertir esa altura de pulgadas a milímetros, multiplicar por 25.4. Por ejemplo, una pantalla de 60" tiene una altura de 747.2 mm, y los píxeles para las resoluciones 720, 1080 y 4K en esa pantalla serían de 1.038 mm, 0.692 mm y 0.346 mm por lado respectivamente.