Fluvio Labenti

( flowing stream )

domingo, enero 24, 2016

Excellent colors on current IPS LCD monitors!


(Kicking off my English language posts with this one.)

My friends know I'm a home theater and audio enthusiast. You might also say an Audio/Video-quality freak :p If you have an LCD screen, I encourage you to calibrate it as best as you can using Lagom LCD monitor test images.

I've been using that same link for many years to calibrate my computer screens. That is not a pro (colorimeter based) calibration, but it can massively improve the image quality you are getting from your LCD display.

LCD screens used to suffer greatly from poor contrast ratios, poor color accuracy, and terrible viewing angles. Modern "fast" LCD panels (those with 2 ms or less response times, desirable for gaming applications) still suffer from this, because they are mostly still based on this so called TN (Twisted Nematic) technology. But there are newer LCD technologies at play, VA and IPS/PLS among them, which keeping aside response time, offer much better image quality in terms of contrast ratio, color accuracy, and viewing angles (as in image above.)

Recently I got a new relatively cheap Samsung PLS monitor. (PLS is Samsung's jargon for its own enhanced IPS implementation.) In spite of its relatively low price, it is clearly waaaaay ahead of a Samsung I purchased only about 4-5 years ago while still in Venezuela (pre-Dakazo times and back then not yet planning to emigrate.) After calibration, I watched carefully several testing scenes of my own choosing from Hero, Lord of the Rings, Matrix, Tangled, and Frozen. (Have not yet brought my dvds or blurays, but I have basically almost-free unlimited access to the huge video library in Bonn's Stadtbibliothek.) Skin tones, color saturation, and color accuracy overall remind me of my older Panasonic plasma which I used to calibrate with an AVIA calibration DVD, and was simply astounding. Only the blacks are not as good, but colors overall on the IPS panel are amazing, gorgeous! IPS/PLS panels are really very very good color accuracy-wise, particularly once calibrated.

For the record, IPS panels from LG and other brands I think are just as good and similarly priced. Chose the Samsung mostly out of familiarity and reliability experience with the brand, and curious about comparison with my older monitor. Also viewing angles to me seemed a bit better on the Samsung (more on this further down.)

OLEDs are not LCDs, they are based on a different technology, and they have the clear edge (even over plasma) with respect to blacks and contrast, arguably the most important factors in ultimate image quality --even more important than perfect color or ultra-high resolution. OLED is the most promising image display technology right now, but still too expensive, and they seem to be not as good color-accuracy-wise: the blue diodes seem to last less than the other diodes, which creates color issues over time. OLED panels also suffer from image burn, which is why there are still no OLED-based computer monitors in general, neither entry-level nor premium/pro-oriented.

My selection was narrowed down to sizes between 22" and 24", find that size-range optimal for typical viewing distances of 50-70 cm. Also full HD (1920x1080) resolution, 16:9 aspect ratio, and non-gaming monitors; didn't care about less than 1 or 2 ms response times, cared mostly about image quality, color and contrast-wise, and comfort/non-flickering (non PWM) feature. Did not want to purchase online because of fragility of monitors, so only monitors I could easily see and adjust in person on brick-stores. Had to have HDMI input(s), and at least audio output, but did not care about speakers on the monitor. My final selection was down to LG (22 or 24)MP57VQ-P, and Samsung S(22 or 24)E390H. After side-by-side comparison on stores, all playing the same video signal from HDMI inputs, without even touching them it seemed to me the Samsung 22" had slightly better viewing angles than the LGs, and surprisingly, even slightly better than the Samsung 24". Keep in mind that viewing angles is something you can't adjust playing with settings; it's something fixed given the panel's technology and construction. Settings-wise and color/contrast-wise they all seemed rather comparable overall. The LGs are VESA mount compatible, the Samsungs aren't, but even so I felt slightly inclined for the image quality on the Samsungs, in particular the 22" over the 24".

domingo, noviembre 29, 2015

Crónica de un disco rayado (parte 2/2)



Resumen de la entrada anterior: estamos listos con nuestro disco ya sin las rayas originales, sólo que completamente lijado (lija muy fina, grado 2000 o mayor), últimos pases de la lija siempre radiales, del centro a la periferia.

Ahora viene la parte que requiere paciencia y algo de verdadero esfuerzo físico: pulir el disco. Para todo el proceso se puede aplicar la regla 20/80: reunir los materiales necesarios, adecuar el área de trabajo y lijar será en general quizá sólo el 20% de toda la reparación; pulir será el 80% restante.

Cabe mencionar que al menos en USA existen servicios comerciales de "resurfacing" de discos, y entiendo que cuestan sólo unos $3. Pero además de que me han pedido compartir detalles, escribo todo esto porque reparar un disco óptico rayado no sólo es realizable a mano, de hecho puede resultar muy satisfactorio precisamente lograr repararlo a mano.

Si de verdad le interesa intentar reparar a mano un disco óptico rayado, no intente de buenas a primera reparar ese disco mismo; le recomiendo que pruebe antes con una copia de otro disco cualquiera que esté en buen estado, preferiblemente un DVD (no un CD para saltarnos la delicadeza de la etiqueta). Un DVD requiere además un pulido un poco más fino que un CD, así que será un excelente entrenamiento. Haga una copia de un DVD cualquiera que le guste y que esté en buen estado, y luego haga un lijado fino completo de ese disco copia como expliqué en la entrada anterior. (Si quiere, raye primero esa copia deslizándola un par de veces sobre un piso rígido; así tendrá una meta específica en cuanto al lijado que requerirá). Después de rayado o lijado, verifique que de hecho ese disco copia no se reproduce bien, ya sea en algún punto de la película o en el contenido extra, mientras que el original sí se reproduce allí perfectamente.

La ventaja de usar un DVD para este entrenamiento es que es muy fácil "ver" cuando un DVD realmente quedó bien pulido: simplemente trate de ver la película completa otra vez, incluyendo navegar todo el menú, y ver todos los extras que tenga ese disco, especialmente extras que sean video y no galerías de fotos. Cualquier rayadura residual lo suficientemente grande o profunda será problemática para el láser y creará saltos molestos o interrupciones muy obvias durante el playback del video. Cuando el playback no genere nunca saltos, el pulido habrá sido exitoso, permitiendo siempre una buen lectura del láser. Un CD mal pulido también generará saltos en el sonido, pero esos saltos no necesariamente son tan fáciles de detectar dependiendo del audio base que esté ocurriendo en ese momento, o dependiendo del grado de atención auditiva que se preste durante toda la reproducción. Para los ojos será mucho más fácil detectar saltos o problemas en el video, incluso sin estar concentrado buscándolos. Por eso mejor este entrenamiento con un DVD. Esta práctica le permitirá verificar el esfuerzo que requiere el pulido, y todo esto con una copia, no un original. Así se familiarizará con todo el proceso antes de decidir tocar su preciado disco rayado original.

Continuamos entonces.

Paso 2: Pulido

Para pulir nuestro disco desgastaremos las irregularidades creadas con el lijado deslizando bajo presión partículas suficientemente pequeñas y abrasivas sobre su superficie. Esas pequeñas partículas son las que conseguimos en abrasivos como la pasta de dientes, o líquidos para pulir plata, como el Brasso o Poliboy para plata.

No se puede pulir simplemente aplicando un líquido o pasta; se requiere movimiento y presión y fricción para lograr suficiente alisado del policarbonato donde se encuentran esas rayas que desvían el láser más allá de cierta tolerancia e impiden una lectura correcta. Hay videos en YouTube que simplemente aplican pasta de dientes, dejan secar y luego lavan el disco. Con eso si acaso están dejando pequeños restos de pasta en las rayas (lo mismo que se logra aplicando cera o vaselina: una especie de "rellenado"). Como ya comenté en la entrada anterior, no recomiendo aplicar cera ni vaselina a un disco pues eso dificultará un verdadero lijado y pulido. Es probable que eso funcione cuando el disco simplemente está sucio, o si las rayas son tan mínimas que restos microscópicos de la sustancia aplicada son transparentes y alisan la superficie lo suficiente como para permitir que el láser funcione bien otra vez al pasar sobre esa raya ahora levemente rellenada. Esa técnica es entonces una especie de "reencauchado", pero dudo que ofrezca buenos resultados en general. En todo caso, eso no es pulir.

Pulir significa verdaderamente alisar una superficie a nivel microscópico, es algo que requiere abrasión, es decir, movimiento controlado y fricción bajo presión. Sobre todo bastante movimiento. Como descubrirá, pulir un disco hasta regresarlo a la transparencia es un reto para la fuerza y resistencia de nuestras manos.

En cuanto a líquidos abrasivos: hay pastas de dientes entre pastas de dientes, no todas son igualmente abrasivas. Aquí un ranking de pastas según qué tan abrasivas son. Normalmente las pastas blanqueadoras son las más abrasivas, pero cualquier pasta blanca (no gel transparente) debería funcionar de manera satisfactoria para nuestros fines. Los líquidos para pulir plata como el Brasso también nos sirven.

El mismo paño de pulido puede crear una diferencia más o menos perceptible en la velocidad de avance del pulido. El algodón es levemente abrasivo, se puede también iniciar el pulido con un cepillo de dientes suave, y también con un paño de microfibra, pero usar un cepilllo o microfibra en vez de algodón quizá resultará en un pulido de avance más lento.

Pulir se puede hacer a varias "velocidades" según la presión ejercida. Lo más suave es apenas deslizar muchas (muchísimas) veces el algodón o cepillo con pasta y agua sobre la superficie. Algo más efectivo es aplicar significativa presión (siempre de manera radial). Aplicar presión con un cepillo deja de ser práctico muy pronto, así que el verdadero pulido a presión se hace con un paño, ya sea de microfibra, o de algodón, untado con un poco del líquido abrasivo, y con movimiento radial, de adentro hacia afuera. Después de cada sesión de pulido se debe limpiar la superficie con agua o agua y un poco de lavaplatos, después secar bien con suavidad, usando servilletas absorbentes, o una toalla.

En el entrenamiento que sugerí conviene hacer lo siguiente al comienzo, justo después del lijado: trate de pulir primero sólo una mitad de toda la superficie, o incluso, trate de pulir lo que sería un pedazo de torta bien delgado, digamos de apenas un dedo de grueso. Con eso podrá comparar qué tanto se parece más esa parte a un espejo (luego de esa sesión de pulido) comparándola con el resto de la superficie de la torta, aún no pulida. Eso nos permite hacernos una idea de nuestra velocidad de avance y efectividad en el pulido. Si casi no hay diferencia es que el pulido ha sido muy poco efectivo. Entonces deberá aplicar un poco más de presión, o realizar el pulido por algo más de tiempo, o ambas cosas. Vuelva a comparar. Llegará un punto en el que la diferencia se notará claramente. Hacerse una idea de cuánto estamos avanzando es importante para estimar el tiempo total de pulido y no desalentarnos pensando que no estamos avanzando en absoluto o que nunca vamos a terminar. No es así.

El pulido no tiene más secreto que lo anterior: paciencia y repetición, perserverancia. Aplicar pasta, y cepillar o pulir con algodón siempre asegurándose de mantener el disco inmóvil con la otra mano, nunca moverlo sobre la servilleta y superficie dura y sólida sobre la cual debe estar trabajando (para proteger la etiqueta, sobre todo si se trata de un CD). Puede planificar pulir durante un minuto cada sector de un par de dedos de grueso. Siempre pulir en movimientos radiales, haciendo suficiente presión. Una vez que con esa estrategia termine un barrido completo sobre la superficie del disco, retirar el disco de la superficie de trabajo para lavarlo bajo un chorro de agua y luego secarlo cuidadosamente, y repetir el pulido si es necesario (muy probable). Tendrá que cambiar la servilleta absorbente sobre la cual trabaja cada vez que sea necesario. La acción de pulido desgarrará esa servilleta de vez en cuando, así que será obvio cuando tenga que cambiarla. Si el pulido está avanzando lentamente, puede también realizarlo con movimientos pequeños circulares, pero mejor hacer esto sólo al comienzo. Pulido de un disco óptico debe realizarse siempre con movimientos radiales.

Después de pulir toda la superficie del disco hasta que parezca satisfactorio, sólo hay que probar el disco una vez que esté lavado y bien seco. Si es un DVD y se logra ver otra vez el menú, pues ya hemos logrado un avance importante, pero no significa que el pulido ya está terminado. La mayor transparencia y apariencia de espejo aparecerá primero cerca del centro del disco, donde comienza la espiral de datos, pero tendrá que intentar ver la película entera y asegurarse que no se vean saltos sobre todo en la segunda mitad, final de la película, créditos, y en los extras que sean videos (no simples galerías de fotos), porque todo esto suele almacenarse más cerca de los bordes externos del disco, donde será más exigente lograr el mismo nivel de pulido. Cuando logre que todo eso se vea sin saltos del playback, entonces sí estará pulido el disco ya de manera satisfactoria en toda su superficie.

Estamos hablando de pulir plásticos, no metales, así que hay un componente de fragilidad en juego. Por un lado no es tan fácil pulir plástico con alta velocidad (e.g. máquinas) porque podría fácilmente fundir o deformar el plástico con el calor generado. Tampoco se puede pulir con demasiada presión pues podría crear deformaciones o roturas. Así que pulir plásticos casi que se presta más para pulitura "suave" y manual que pulir metales. Quiero comentar un ejemplo pertinente en cuanto a pulido de plásticos: un caso con lentes de prescripción, que también logré pulir a mano.

A unos lentes míos les cayó una vez un poco de pega-loca de secado ultrarrápido (a.k.a. cianoacrilato), y decidí reparar el problema puliéndolos hasta dejarlos otra vez perfectamente transparentes y funcionales. Pulir hasta rebajar la pegaloca por completo fue de hecho relativamente fácil, lo difícil fue después eliminar toda irregularidad a nivel microscópico. Resulta que estos lentes tenían cierta capa antirayas, y al limpiar (pulir) el cianoacrilato esa capa quedó comprometida por unas partes más que por otras, y dejaban el lente no perfectamente transparente, sino como levemente "sucio", con ciertas zonas que al reflejar luz se veían "multicolor" (las que tenían todavía algo de capa protectora) vs. otras completamente limpias que parecían de cristal puro. Eso significaba que debía pulirlos todavía más, muy levemente, como para eliminar esa capa por completo, sin rebajar demasiado como para cambiar la óptica/prescripción de manera perceptible. En este caso por supuesto nunca lijé, desde el comienzo simplemente pulí y pulí con cepillo suave y pasta, que las micropartículas hicieran su trabajo hasta eliminar esa capa por completo. Tuve que aplicar pasta de dientes y cepillar cada uno de los lentes en todas direcciones por unos dos-tres minutos sostenidos cada vez, y repetir eso unas ocho o diez veces. Así de resistente resultó esa capita antirayas. Luego de eso pulí con paño de algodón muy fino (de hecho especial para pulir) y Brasso, haciendo verdadera presión sobre el lente con el dedo gordo mientras con los otros dedos soportaba el lado cóncavo del lente (a diferencia de los discos que se pueden pulir sobre una superficie lisa y sólida, unos lentes tienen que pulirse a mano sobre los dedos, a falta de una superficie de apoyo idéntica a la forma del lado cóncavo del lente. Una próxima vez intentaré sobre masilla, pero esto de pulir lentes sólo lo he hecho una vez).

Cepillar dos o tres minutos de manera continua, y repetir eso unas ocho-diez veces puede parecer breve y fácil, pero no lo es.  Los dedos se agotan al poco tiempo, y no es recomendable seguir puliendo con las manos agotadas. Debemos evitar no sólo lastimarnos, sino evitar dañar accidentalmente lo que estamos puliendo. En todo caso, después de todas esas repeticiones, los lentes quedaron por completo transparentes, sin restos de esa capa que creaba cierta discontinuidad visible en el reflejo de la superficie, sobre todo cerca del marco de los lentes. Por cierto la pintura del marco quedó intacta en apariencia. Esto da una idea de lo delgado que fue este pulido, pese a lo intenso y enérgico que aparentaba ser: rebajó la capa protectora de los lentes, sin lograr eliminar suficiente pintura del marco como para exponer metal.

Pulir unos lentes es mucho más crítico que pulir un DVD pues queremos transparencia absoluta, así que la superficie allí sí debe quedar sin irregularidades ni rayas visibles a nuestros ojos. En verdad no es tan crítico lograr un pulido así de perfecto en los discos ópticos. Antes de alcanzar ese punto ya se puede lograr una lectura y reproduccion perfecta de todo el contenido, sin errores. La lectura láser es sensible, pero tolera bastante bien rayas todavía visibles a simple vista siempre que sean lo suficientemente pequeñas (y sobre todo, siempre que no sean concéntricas).

Si pulió un DVD con el entrenamiento que describí más arriba, entonces podrá pulir un CD sin problemas, de hecho con mayor facilidad, pues el grado de pulido que requiere un CD es algo menor al de un DVD. Lo que sí requerirá un CD será mucho cuidado del lado de la etiqueta, tanto durante el pulido como al lavar y secar el disco.

Ahora, pese a todo lo anterior que es relativamente "fácil", vienen palabras mayores...

Cómo reparar un Blu-ray rayado

Me prestaron hace como un mes un Blu-ray que estaba rayado, la película era "Elysium". Yo muy ingenuamente ofrecí intentar repararlo alegando toda mi experiencia previa y exitosa puliendo CDs y DVDs (como comenté previamente: unos 20 discos en total, exceptuando tres CDs que de hecho tenían ya daño del lado de la etiqueta). Si el intento de reparar el Blu-ray fallaba, pues no se perdería mucho pues ya estaba rayado. Aceptaron con gusto.

Pulir un Bluray sería sólo un pulido más fino que para un DVD, pensaba yo. Sabía que la capa de datos es más densa, así que el disco tendría que ser pulido hasta un grado de transparencia/espejo superior al necesario para un DVD. Pero yo también había ya pulido muy finamente esos lentes míos quitándoles la pegaloca y la capa antirayas. "Sólo algo más de esfuerzo y paciencia que pulir un DVD, como con los lentes", pensaba yo.

Comencé haciendo exactamente lo mismo que siempre había hecho con CDs y DVDs: un lijado completo.  Lijé *toda* la superficie del Blu-ray con una lija muy fina.

Craso error.

Señoras y señores, si tiene un Blu-ray a la mano, sosténgalo y vea como se refleja la luz del lado de los datos. Venere lo que tiene en frente porque es algo de verdad excepcional. Y no sólo porque tenga mucha más información con bits registrados en huequitos mucho más pequeños que los de un CD o DVD, por lo cual se requiere un láser especial violeta y no rojo. No, no es tan especial sólo por eso.

Recordará del post anterior que los CDs tienen la capa de datos muy cerca de la etiqueta, por lo cual son extremadamente delicados de ese lado. Los DVDs tienen los datos justo en medio de dos platos igualmente gruesos de policarbonato, por lo cual esos datos están allí mucho mejor protegidos que en los CDs, algo muy sensato. Los Blu-rays, sin embargo, tienen los datos casi justo inmediatamente debajo de la superficie por donde se leen, practicamente allí, exactamente a 0.1 mm de esa cara sin etiqueta. Pareciera una repetición de la debilidad/error de diseño en el lado etiqueta de los CDs, solo que en el lado de lectura. Resulta que esa cercanía a la superficie es necesaria en los Blu-ray para la distancia de enfoque y evitar difracciones de ese láser especial violeta, a su vez indispensable para poder leer esos huequitos tan pequeños y mucho más apiñados de un Blu-ray. Los datos de un Blu-ray están pues muy cerca de una de las caras por necesidad, como ocurrió cuando diseñaron el formato de los CD. Pero a diferencia de la vulnerabilidad en la etiqueta de un CD, los datos de un Blu-ray están muy pero muy bien protegidos. Y eso es parte de lo que hace ese Blu-ray que usted tiene en frente algo realmente excepcional: esa capa de 0.1 mm, perfectamente transparente, que protege físicamente la capa de datos de un Blu-ray, eso señoras y señores, a diferencia de lo que conforma todo DVD o CD, no es simple policarbonato. Esa capa está hecha de un material muy especial. Tan especial que de hecho es secreto (ver sección "Hard coating technology" en la entrada para Blu-ray de Wikipedia).

Cada fabricante de Blu-rays tiene su propia fórmula, pero en todo caso, la delgada capa transparente de 0.1mm que cubre los datos de todo Blu-ray es un material inventado y fabricado especialmente para que sea muy difícil rayarlo. Y cuando digo difícil, quiero decir muy pero muy muy difícil. Tan difícil que de hecho es por completo imposible pulir un Blu-ray con pasta de dientes o Brasso.

Al menos manualmente es imposible. No importa cuanta presión y repeticiones y esfuerzo se aplique. Que se los dice alguien que lo intentó. Intenté pulir una pedazo para comparar con el resto no pulido y así verificar avance, intenté repetidas veces, muchas veces, por varios días, pues mis dedos aguantan un límite de pulido por día, y lo intenté hasta el agotamiento incluso pese a realizarlo en días distintos tantas veces. Y después de todo eso, absolutamente cero diferencia. La protección antirayas de mis lentes de prescripción era un chiste comparado con esto.

En un Blu-ray la superficie puede ser lijada a mano con cualquier lija de metal 2000+, eso sí. Así que, pese a su propiedad fundamental de ser tan resistente a las rayas, puede lijarse. Pero pulirse con pasta de dientes o Brasso, olvídelo; es imposible. El material tan escaso que cubre los datos en todo Blu-ray es por completo inmune a la abrasión que pueden ocasionar las micropartículas de la pasta de dientes o de los líquidos para pulir plata. No importa cuanta presión aplique, ni qué paño utilice, ni cuántas veces repita el intento, tanto con pastas como con Brasso. Abrasión y pulido será = cero. La superficie que yo había estado intentando pulir durante ya días se veía idéntica al resto de la superficie lijada y aún no pulida del disco. Sáquese el sombrero ante los ingenieros involucrados en la creación de esta protección de todo Blu-ray. Es algo de verdad asombroso.

Mi historial exitoso de pulitura de discos ópticos había llegado a su fin (pensé por un par de días) y lo peor es que esto me ocurría justo cuando había ofrecido pulir un disco que no era mío. Final vergonzoso. Oh la humillación. Oh ley de Murphy... Recomendación general: no intente pulir un Blu-ray a mano. O al menos nunca lo lije, y sepa que lo que funciona para pulir CDs y DVDs puede no funcionar en absoluto para Blu-rays. En absoluto.

Tuve que investigar y por fortuna, pese a que es muy pero muy difícil pulir un Blu-ray a mano, no es imposible. El problema era cuestión de abrasividad y/o química, y la pasta de dientes o el brasso simplemente no dan la talla para este material en general secreto y super resistente que cubre esa cara de todos los Blu-rays.

Logré por fin un pulido leve (en apenas un sector del grueso de un dedo) sólo después de haber utilizado una pasta especial que conseguí en Conrad (una tienda de hobbies aquí en Alemania). La pasta tiene por nombre comercial "Disc Repair Ultra", en principio fabricada en Alemania, y específicamente indica que es "Para CDs y DVDs, y también funciona para Blu-rays". (!!!) Ese pequeño comentario al final representó toda la diferencia. El paquetico me costó €5.99, y trae una cantidad mínima de pasta: cinco gramos. Al menos trae también un paño de algodón muy bueno, especial para pulido realmente fino. Ni el paquetico ni la página web dicen nada en cuanto a la química de esa pasta. Es perfectamente blanca, y a diferencia de las pastas de dientes y de los líquidos para pulir plata, no huele a nada. El hecho es que sí funciona (aunque de todas maneras, con esfuerzo de presión y pulido triplicado, o más bien quintuplicado) para pulir ese material super resistente de los Blu-ray. Luego descubrí que ese mismo tubito de pasta es exactamente el mismo que distribuye Hama en su kit "Ultra Disc Repair Set for Blu-ray", que es algo más costoso, y que no trae un pañito de algodón sino de microfibra. Me parece más recomendable el kit de Conrad, no sólo por más barato sino en particular por ese excelente paño de algodón que trae.

De todas maneras, no se entusiasme demasiado. Esta pasta especial, tenga lo que tenga, "funciona" para pulir la capa super secreta y fuerte de los Blu-ray, pero funciona más lentamente que la pasta de dientes o el Brasso sobre el policarbonato normal de un DVD o CD. Así que el esfuerzo será significativamente mayor para lograr un pulido equivalente. Y debido al apiñamiento más denso de los datos en un Blu-ray, el pulido tiene que ser de hecho no equivalente sino más fino. Y en todo caso, es poca pasta, y no muy barata que se diga. De hecho tan poca que pensé no sería suficiente para pulir todo el Blu-ray, cuya superficie yo muy ingenuamente había ya lijado por completo siguiendo mi técnica de siempre, pese a que la zona rayada era claramente menor a un cuarto de la torta completa.

Me tomó varios días, un poco cada día, y puliendo por supuesto sectores pequeños, del ancho de apenas uno o dos dedos, aplicando nuevas gotas de la muy escasa pasta cada vez, y aplicando considerable presión. Después de un primer pulido completo de toda la superficie, cuando ya la zona cercana al centro del disco se veía completamente lisa y rayaduras mínimas apenas visibles, probé el disco, y todavía no se veía el menú. El player entonces no lograba leer todavía *nada* del disco, pese a que para un DVD ya parecería suficiente pulido, al menos cerca del centro. Así que tendría que pulir más, quizá bastante más. Cuánto más, estaría por verse. Puliendo un poco (más bien bastante) todos los días, sólo después de la primera semana ya cargaba por fin el menú, pero en los primeros tres o cuatro capítulos ya comenzaba a detenerse la reprodución. Sólo después de dos semanas y pico de enérgico pulido diario, el Blu-ray de verdad se veía como un espejo en su totalidad, y el playback resultó sin problemas en toda su extensión, hasta los créditos y extras.

Así que sí es posible, se puede no sólo reparar un Blu-ray rayado con la química adecuada, se puede incluso pulir un Blu-ray entero a mano. (Aquí cuando digo "pulir" me refiero a hacerle un resurfacing completo). Pero es algo que no pienso repetir. Las manos las tuve muy adoloridas todos esos días, y toda la semana siguiente. No sólo requiere una pasta de pulitura especial, requiere un esfuerzo considerablemente mayor que el necesario para pulir un DVD o CD. Esa capa protectora de los Blu-ray está colocada allí precisamente para resistirse al rayado, lo que significa que se resiste también, de manera particularmente endemoniada, al pulido. Por suerte un tubito de esta pasta sí resultó suficiente para pulir el Blu-ray completo. Al final quedó practicamente vacío, sin embargo.

Para cerrar, enumero aquí unas conclusiones:

1) Los CDs y DVDs se pueden pulir a mano con un esfuerzo leve o moderado, utilizando pasta de dientes y/o Brasso u otros líquidos similares para pulir plata. Si lo va a intentar, pruebe (entrénese) primero con una copia de un disco cualquiera que tenga en buen estado, preferiblemente un DVD, antes de intentar reparar un disco original que tenga dañado.

2) Los DVDs requieren un poco más de pulido que los CDs, pero los CDs son más delicados por tener el lado de la etiqueta tan vulnerable. Cualquier daño de ese lado en un CD que alcance la capa de datos (que está sumamente cerca de la etiqueta) será irreparable.

3) Cuando un CD o DVD presenta problemas de rayado, normalmente tiene rayaduras generalizadas sobre toda la superficie de lectura, y no siempre es obvio determinar cuáles son las más problemáticas. Por eso siempre recomiendo el lijado previo inicial completo, con lo cual se eliminan todas las rayaduras grandes, reemplazándolas por un rayado generalizado uniforme y muy fino (con lija de grado 2000 o mayor) que es relativamente fácil de pulir.

4) No confunda un kit de "limpieza" (cleaning) de discos con uno de "reparación" (scratch repair). Y si intenta eliminar una raya de un Blu-ray, no le funcionarán ni pastas de dientes ni líquidos para pulir plata, pese a que funcionan perfectamente bien para pulir el policarbonato de los CDs y DVDs. En tal caso asegúrese de que la pasta de pulido a utilizar explícitamente indique que funciona para Blu-rays, de lo contrario, es casi seguro que perderá su tiempo.

5) Un Blu-ray ya de fábrica, sépalo, está muy pero muy bien protegido contra rayaduras. De todas maneras, puede rayarse, y si se raya, precisamente por esa protección especial será muy (*muy*) difícil pulirlo a mano, aunque no imposible. El esfuerzo será muy superior al pulido manual de un CD o DVD, y como ya indica el punto anterior, requerirá pastas de pulido especiales que funcionen en Blu-rays. Lo mejor para reparar un Blu-ray rayado será entonces realizar un pulido exclusivamente local, sólo donde está(n) la(s) raya(s) visible(s), de hecho sin haber lijado absolutamente nada. (No se le ocurra en particular hacer ningún lijado previo completo de toda la superficie del disco como sigo recomendando para CDs o DVDs, y como hice yo con un Blu-ray antes de saber en lo que me estaba metiendo, pues multiplicará el esfuerzo de pulido, que ya es elevado, enormemente).

6) Todo el esfuerzo para pulir este Blu-ray, y resulta que esta película en particular era "Elysium", que me pareció muy mala. Tan mala que Jodie Foster (la villana), en general una tremenda actriz, parece estar sobre-actuando casi en todo momento, y varios otros actores (Matt Damon "héroe" protagonista entre ellos) también me dieron la impresión de estar sobre-actuando forzadamente en muchas escenas. Eso sin embargo en cuanto al contenido. Independientemente de las escenas en los bits de este disco particular, el disco físico en sí sigue siendo (vengo a descubrirlo gracias a toda esta experiencia) un logro tecnológico asombroso.

7) Quizá sólo intentando pulir un Blu-ray a mano se entenderá por qué insisto en esto (es decir, practicamente nadie entenderá esto, pero en fin). Mire su reflejo en un Blu-ray cualquiera. Si observa con detenimiento podrá comprobar que allí la capa de datos está mucho más cerca de la superficie de lectura que en un DVD o un CD, extremadamente cerca... Y sin embargo, esos datos ahora pueden lucir tan expuestos porque tienen un escudo muy singular. Cualquier disco Blu-ray es algo de verdad prodigioso, no sólo por la alta densidad de los bits que hay allí almacenados, sino por la extraordinaria resistencia de esa capa tan delgada que los protege. Es algo increíblemente bien logrado, tan excelente y admirable como una katana, cuyo acero tiene una resistencia también excepcional, y también con secretos. Pero en todo caso, sépalo: aunque en verdad sea algo muy  difícil y laborioso, un Blu-ray, tal como el acero de las katanas, también puede pulirse a mano.

lunes, noviembre 23, 2015

Crónica de un disco rayado (parte 1/2)



Hoy en día un CD o DVD se puede quemar y "ripear" con facilidad y a bajo costo, así que siempre que sea posible, lo más recomendable para cualquier disco preciado es crearle un respaldo cuando todavía está intacto, antes de que se raye. Pero al menos yo he tenido discos muy preciados ya dañados cuando todavía no los había podido respaldar, así que desde hace mucho tiempo he tenido una fuerte motivación para intentar eliminar rayas de mis CDs y DVDs, ya fuesen discos de música, de datos, películas, o videojuegos.

Si un disco óptico, CD, DVD o Blu-ray, tiene rayas que generan problemas de lectura, la idea básica es siempre reconstruir o "alisar" su superficie de modo que el lector láser respectivo funcione bien otra vez, sin errores o saltos. La técnica que yo siempre he utilizado es rebajar (literalmente lijar) la superficie entera del disco y luego pulirla de modo que las rayas se eliminan por completo o se reducen hasta que dejan de ser problemáticas para el lector respectivo. Hay técnicas menos "invasivas" como aplicar cera o vaselina para rellenar un poco los surcos y rayas. (Puede buscar en Youtube con variados resultados en cuanto a calidad de los instructivos). Eso puede en principio permitir que un láser realice una lectura que no lograba frente a la raya original, pero esos métodos no los he probado, y pienso que si funcionan será sólo para daños muy leves. En general no los recomiendo porque la presencia de cera o vaselina en la superficie del disco puede luego dificultar bastante un verdadero lijado y pulido.

Los únicos discos que nunca pude reparar fueron tres CDs de música que de hecho tenían daño en el lado de la etiqueta, y ese daño es irreparable (más sobre esto más adelante). Aparte de esos tres casos, todos los discos que he intentado reparar han resucitado por completo, incluyendo un Blu-ray que me prestaron rayado hace apenas semanas y logré pulir hasta que lució otra vez como un espejo y volvió a funcionar sin problemas; así que me gradué también reparando a mano un Blu-ray rayado. (Un Blu-ray rayado resultó un mostruo de dificultad en cuanto a pulido comparado con CDs o DVDs, más detalles al final al respecto). En total deben ser cerca de 20 discos los que he reparado, más de la mitad de ellos CDs de música o datos. Así que está usted leyendo el legado de un modesto experto en reparar de manera exitosa, y a mano, discos ópticos rayados.

Ya enumeré los pasos de mi método a muy grosso modo: primero lijar, después pulir. Tan sencillo como eso, en verdad eso es todo, señores. Bueno, algo como el chiste ese de cómo dibujar un caballo, un tanto simplista. Decidí escribir esta entrada precisamente para compatir en detalle cómo es mi proceso de reparación manual de un CD, DVD o Blu-ray rayado:

Paso 0: Preparación
Paso 1: Lijado
Paso 2: Pulido

Paso 0: Preparación
Se requieren los siguientes materiales:
-    Paño de microfibra pequeño
-    Hojas de papel absorbente
-    Una superficie completamente lisa y bien sólida sobre la cual trabajar
-    Lija muy fina, de grado 2000, 2500 o 3000
-    Líquido abrasivo: puede ser pasta de dientes blanca, o líquido  limpiador de plata y otros metales, como "Brasso" o "Poliboy" para plata.
-    Motas o pads de algodón (verdadero algodón, no poliester ni nada sintético), ya sea algodón de farmacia, o los pads que usan las damas para limpieza de cutis; también venden en algunas ferreterías paños de algodón muy fino especialmente para pulir.
-    Opcional: unos guantes de esos amarillos o verdes de limpieza doméstica.

En cuanto a las lijas: en Caracas recuerdo haber conseguido lijas muy finas, de grado 2000 y 2500, en ferreterías como Epa y/o Ferretotal, al menos en sus buenos tiempos. Esas lijas finas se usan mucho para reparaciones de latonería y pintura. En USA entiendo que se pueden conseguir lijas hasta de grado 3000 sin dificultad en cualquier ferretería grande como Home Depot o Lowes. En Alemania, sin embargo, en Ferreterías grandes (Obi, Bauhaus, Globus Baumarkt) y tiendas de hobbies y manualidades (Conrad, Knauber) sólo conseguí lijas hasta grado 1200, que ya es un tanto demasiado gruesa para nuestros fines aquí. Por suerte en Baumarkt, no sección lijas sino de pinturas, conseguí una esponja de pulido que no especifica grado, pero por cómo lija el policarbonato (probé con un CD-R) yo diría está cercana a grado 2000.

El líquido para pulir plata (Brasso y otras marcas) se consigue también facilmente en ferreterías. Para un principiante recomendaría probar primero con pasta de dientes blanca pues es mucho más fácil que ya tenga alguna en su casa, y además sospecho que es menos irritante para la piel que el Brasso. Por cierto he probado varias marcas de líquidos para pulir plata; aquí en alemania no hay Brasso, pero hay "Poliboy" y "Sidol". El líquido en todas esas marcas es casi idéntico, algo espeso y beige, y tienen el mismo olor característico, sospecho que usan fórmulas muy similares. Todas estas marcas venden una variante para pulir acero y/o cerámica, que tiene otra química, y al menos yo nunca he probado esas variantes. Quizá funcionan bien, pero quizá no; lo desconozco. Quizá alteran el policarbonato de los discos de manera inconveniente. En todo caso no he probado pulir discos con líquidos para pulir acero así que no los recomiendo. Recomiendo lo que sí he utilizado, que son la simple pasta de dientes, o líquidos para pulir plata y otros metales como cobre o bronce.

La superficie lisa y sólida es importante. No puede ser una superficie que se vaya a mover fácilmente, ni que ceda a la presión fuerte. Por ejemplo una madera delgada que pueda combarse (un escritorio endeble) no sería recomendable. Un granito o madera en tope de cocina sí sería adecuado, o el tope en un escritorio o mesa realmente sólido. También serviría un vidrio grueso de una mesa que sea realmente sólida. Pero tiene que ser una superficie lo suficientemente amplia y lisa por completo, sin irregularidades, y rígida, que no se mueva fácilmente. Si usa una superficie con irregularidades y aplica presión sobre el disco en esa superficie podrá crear fracturas o hasta romperlo. Así que la superficie de trabajo que sea sólida y firme, muy lisa, y lo suficientemente amplia.

Sobre esa superficie o mesa debe colocar una servilleta o papel absorbente grande, y sobre ese papel absorbente colocar el disco, con la etiqueta hacia abajo, es decir con la superficie de lectura, el lado plateado (y rayado) visible hacia nosotros. Recomiendo usar sólo una servilleta, pues si coloca dos, o un paño doblado, o una toalla, ya resulta una superficie demasiado mullida, y al aplicar presión sobre el disco en un punto (sobre todo durante el pulido) puede combarlo lo suficiente como para crear pequeñas fracturas fácilmente cerca del hueco en el centro del disco. Entonces sólo una servilleta o papel absorbente entre el disco y la superficie rígida debajo.

Lo último en cuanto a preparaciones es limpiar bien el disco en seco con un paño de microfibra. (También puede usar alcohol 99% isopropílico, o también etílico si es que lo consigue, pero en algunos lugares alcohol etílico "puro" es ilegal; en general es difícil de conseguir, y además es caro, por eso no incluí alcohol en la lista de preparación. Con un pañito de microfibra ya se puede lograr una limpieza en seco satisfactoria). Limpiar con calma y suavidad. La cara de datos del disco, pese a lo rayada que esté, debe lucir sin huellas digitales, ni grasa ni polvo, después de esta limpieza y antes de proceder al lijado.

Paso 1: Lijado
(Lijado aplica sólo para CDs y DVDs; para Blu-rays ver en detalle entrada siguiente en este  blog)

Los guantes los he usado para pulir, pero no para lijar, así que en este paso no recomiendo guantes.

Con la servilleta sobre la superficie sólida y lisa, y con el disco ya limpio sobre esa servilleta, (etiqueta en contacto con la servilleta) tendremos entonces a la vista la cara rayada del disco. Con la lija fina procederemos a lijar suavemente toda la superficie del disco. Apenas el deslizar la lija sobre el policarbonato creará infinidad de nuevas rayaduras pequeñísimas, pero la idea es crear muchas de esas pequeñas rayaduras, de hecho tantas que en toda la superficie del disco ningún pedacito servirá ya de espejo. Eso lo haremos progresivamente y en varios barridos completos de lijado suave, tantos como veamos que son necesarios, hasta hacer desaparecer los arañazos originales. Eso sólo ocurrirá luego de un lijado uniforme lo suficientemente profundo, tan profundo como la raya más profunda que tenga el disco.

Con una mano se sujeta el disco con fuerza sobre la servilleta, de modo que no se mueva, y con la otra vamos pasando la lija preferiblemente por zonas o sectores, con movimientos pequeños circulares. Se lija una sección de digamos 45°, se detiene el movimiento, se libera presión sobre el disco y servilleta, se rota el conjunto disco+servilleta lo necesario, se vuelve a sujetar e inmovilizar el conjunto con una mano, y se sigue lijando el sector justo al lado del último lijado, así hasta lijar toda la superficie. Luego revisar qué tanto se ven todavía las rayas originales; si todavía se ven, repetir y volver a revisar; los arañazos originales deberían notarse progresivamente menos luego de cada uno de estos barridos de la lija sobre la superficie. Aplicar un poco de presión (pero nunca demasiada) si es obvio que las rayas originales son mucho más profundas que el lijado que estamos realizando, pero siempre ir poco a poco, hasta lograr que las rayas originales se desvanezcan.

Lijar con lijas tan finas como 2000+ tiene su técnica porque en poco tiempo la lija se "llena" con polvo del material lijado y ya no lija igual. Se puede ir cambiando el pedazo de lija que está en contacto con el disco, o también podemos lavarlas con agua (revisar que sean lavables, las que yo he usado lo son) después de cada barrido, cepillándolas un poco con cepillo de dientes o de uñas para eliminar los depósitos del polvo de policarbonato. Una lija con agua, tómese en cuenta, tiene un grado de lijado un poco más fino que el original, lo cual es muy conveniente tener en cuenta para el lijado final.

Lijar sólo donde están los peores surcos es una opción factible siempre que estén claramente localizados en una o muy pocas zonas. Eso al menos reduciría el esfuerzo posterior de pulido, pero puede ser frustrante eliminar ciertos daños y después probar y descubrir que el disco sigue dando problemas de lectura. En general yo siempre he reparado discos lijando absolutamente toda la superficie del disco de la manera más uniforme posible hasta que se desvanecen todas las rayas originales, no lijando sólo las zonas donde están las rayas más evidentes.

Una vez que el lijado "borre" los arañazos originales, volvemos a hacer un lijado *muy suave* sobre toda la superficie del disco, pero de manera estrictamente radial, es decir, desde el centro hacia los bordes externos del disco. Esto podemos hacerlo un par de veces, para reducir las trazas concéntricas que haya podido dejar el lijado general previo. Las rayas "concéntricas" (circulares o algo alineadas a cualquier círculo con el mismo centro que tiene el CD) son las más problemáticas para los lectores láser. Una raya "radial" (que vaya del centro hacia el borde del CD, como los rayos de una rueda de bicicleta) son mucho menos problemáticas. Por eso nunca debemos lijar ni pulir con movimientos circulares grandes que giren a todo lo largo de la superficie del CD. El lijado general (todos siempre muy suaves y progresivos) se puede ir haciendo con movimientos circulares pero pequeños por zona, y el lijado final debe hacerse radialmente.

Después del lijado final conviene otra vez limpiar bien el disco, ahora no con microfibra sino con agua (temperatura ambiente) y una gota de lavaplatos que aplicamos con un dedo sobre toda la superficie, luego dejamos que el chorro de agua se lleve todos los residuos. Aquí se puede usar también un cepillo de dientes suave, desplazándolo siempre en sentido radial, del centro a la periferia. Secar el disco debe hacerse siempre con mucho cuidado (sobre todo para CDs) dejando que un paño o servilleta absorba el agua, sin restregar la etiqueta. Conviene aquí detallar algo muy importante respecto a las etiquetas de los CDs.

Si el disco que estamos reparando es un DVD no hay problema con la etiqueta porque los inventores del formato DVD decidieron poner la capa metálica donde están los datos entre dos capas igualmente gruesas del fuerte policarbonato. Así que si dañamos la etiqueta de un DVD, es muy probable que no le pase nada a los datos. Eso es con DVDs, que se inventaron no pocos años después del formato CD. Lamentablemente, por las razones técnicas que sean (principalmente distancia de enfoque para el láser, y a mi modo de ver, algo de poca previsión de los ingenieros), los creadores del formato CD pusieron la capa de datos prácticamente al fondo del CD, es decir, justo al lado de la etiqueta. Podemos lijar tranquilamente la superficie por donde se leen los CDs sin miedo alguno, porque la capa de datos está relativamente lejos, de hecho del otro lado de todo el grueso policarbonato del CD. Pero el miedo con los CDs está precisamente del lado de la etiqueta porque la capa de datos está sumamente cerca, adyacente a la misma. Aquí una imagen donde se ven las diferencias estructurales entre CDs, DVDs y Blu-rays:

Véase el lado izquierdo del diagrama, allí está un CD visto de lado tal como lo tenemos sobre la servilleta. La capa de datos es la línea negra gruesa oscura, que esté en el mero fondo del CD, en la parte de abajo, justo detrás de la etiqueta. Por eso es tan importante lo de usar una servilleta entre disco y mesa, y tratar de no mover el disco sobre esa servilleta y mesa cuando lijamos o pulimos, y que la superficie de trabajo sea completamente lisa y muy firme, etc. etc.: todo eso es en buena medida para no amenazar el lado de la etiqueta si se trata de un CD, pues ése es el punto más delicado y frágil del disco. De nuevo, con DVDs o Blurays no hay casi riesgo al respecto, pero con CDs es sumamente peligroso ocasionar el más mínimo daño del lado de la etiqueta. Parece algo absurdo que los creadores del estándar CD dejaran semejante talón de Aquiles tan obvio en el formato, pero lo dejaron. Por ello siempre es recomendable respaldar o "ripear" sus CDs, y si usted tiene algún CD que aprecia de manera particular, además de copiarlo/ripearlo es recomendable colocarle una etiqueta transparente o traslúcida que cubra todo el lado de la etiqueta original, por pura protección física de ese lado tan vulnerable. (Esa colocación en sí misma debe hacerse con cuidado, sin embargo).

En resumen, si la cara de lectura de un disco óptico se raya, se puede intentar su reparación como aquí describo, pero si se trata de un CD y el daño es del lado de la etiqueta, olvídelo; el CD en ese caso no está simplemente rayado, se perdieron pedazos de la capa metálica donde se refleja el láser (donde están grabados los bits), y ese daño es irreparable. Cualquier abolladura o raya del lado de la etiqueta de un CD es pues sumamente probable que afecte la capa de datos, y eso es casi siempre catastrófico. Por suerte, en un DVD o Bluray un daño del lado de la etiqueta en general no debería ser catastrófico porque la capa de datos está por diseño sensatamente bien protegida por ambos lados. El Blu-ray en el diagrama parece tener el mismo talón de Aquiles que los CDs, sólo que del lado sin etiqueta, pero en verdad no es así. Más al respecto más adelante.

Para verificar si un CD tiene daños del lado de la etiqueta basta con ponerlo entre nuestros ojos y una lámpara encendida, con la etiqueta de cara a la lámpara. Si vemos puntos de luz a través de la capa metálica reflectante (donde están los datos) significa que hay daños irreparables en el otro lado, en la cara de la etiqueta. La supervivencia del estándar CD está algo cuestionada hoy en día y pienso que la razón principal de su extinción debería ser no la aparición de estándares de mucha mayor densidad (DVD o Bluray), ni la aparición de formatos de audio digital con mayor frecuencia de muestreo y/o más bits por muestreo, ni el abaratamiento de los pendrives y discos duros de estado sólido, sino este talón de Aquiles tan grave como lo es la fragilidad del lado de la etiqueta.

Paso 2: Pulido
Aunque usted no lo crea, el lijado que acabamos de hacer es el paso más sencillo. Después del lijado no deben notarse los arañazos originales, y ya no tendremos que volver a lijar, ya sabemos que rebajamos la superficie del disco al nivel necesario. Pero ahora todo está rayado muy uniformemente, con rayas pequenísimas. No hay ninguna zona del disco que nos refleje como un espejo, así que ahora no se puede leer ni un solo bit. El disco está ahora literalmente inservible en toda su superficie, en cierta forma peor que al comienzo. Pero eso es hasta que lo pulamos, claro está.

El pulido es de hecho también un lijado, sólo que mucho más fino, tan fino que la superficie del disco se vuelve lo suficientemente lisa y transparente como para que pueda ser otra vez leído sin problemas por un lector láser. El pulido es mucho más trabajoso y delicado que el lijado, sobre todo porque requiere presión y el uso de líquidos abrasivos. Al mismo tiempo que requiere más esfuerzo físico, requiere mayor cuidado y atención para no dañar accidentalmente el disco.

Entre los verdaderos maestros del pulido manual están los que pulen el acero de las katanas, las famosas espadas japonesas de los samurai. Pulir a mano un disco óptico es una versión algo mundana de ese mismo arte, pero es el mismo proceso: pulir a mano. La esencia de reparar un disco óptico rayado está en pulirlo lo suficientemente bien, rebajando progresivamente todo el esmerilado cuasi-microscópico creado por el lijado anterior, de manera tal que el láser lo traspase y alcance el bit que le corresponde y se refleje sin problemas. Eso significa que debemos pulir toda esas irregularidades que ahora muestra la superficie del disco hasta que sea lo más lisa y transparente posible, lo más parecida a la del disco cuando era nuevo. Si logremos que el disco pulido se vea otra vez como el original (es decir, como un espejo), ya estará obviamente reparado. Pero de hecho, puede que funcione perfectamente y pueda ser leído sin problemas por el láser antes de que logremos ese pulido perfecto.

Pero esta entrada ya se alargó demasiado. Detalles del pulido, y la crónica misma de la reparación exitosa de un Blu-ray (cosa que de verdad es híper difícil) quedan pendientes para la próxima entrada.

domingo, septiembre 27, 2015

"Looper": película con fallas, pero clímax perfecto


No me pareció perfecta, pero sí de clímax intachable. Le puse 8/10 puntos a "Looper" en IMDB. Le quité dos puntos en buena parte por unos componentes fallidos que encuentro en el contexto o bases de la trama. Aquí no doy spoilers, lo siguiente lo explica la misma película bien temprano, así que no worries.

En el futuro se descubre cómo viajar al pasado, pero resulta ilegal hacerlo, así que sólo lo hacen organizaciones criminales y de manera muy secreta, en particular para eliminar personas de ese futuro sin dejar rastro. Los capos del futuro mandan a sus víctimas encapuchadas, maniatadas y vivas al pasado, a un lugar y momento precisos, donde hay un asesino a sueldo preparado para recibir a esa víctima y asesinarla de inmediato y luego eliminar el cuerpo, en principio sin saber quién es y sin contemplaciones. Ese asesino recibe un pago en lingotes de plata con la misma víctima. El asesino parece no tener nada que perder, pero el trabajo tiene un costo bien alto. Según la lógica interna de la película, el asesino tarde o temprano tendrá que eventualmente recibir a su propio yo del futuro (30 años más viejo) para asesinarlo. Por eso estos asesinos reciben el nombre de "loopers" (cierran un "loop" o ciclo). Así la organización criminal se asegura de no dejar rastro ni de sus mismos ejecutores. Quien mata y elimina al "looper" debe ser entonces el mismo "looper" 30 años más joven, y el matar a su propio yo (30 años más viejo) es todo un acto simbólico que en principio involucra cierto shock, pero igual lo celebran (?!) los loopers jóvenes porque reciben un pago especial en lingotes de oro.

Así lo explica la película, pero esto pareciera no tener justificación dentro de la misma lógica del film. Cualquier looper en verdad podría matar a cualquier otro looper que le manden del futuro (de hecho sin saber que está matando a otro de su clan 30 años más viejo) y el resultado final sería exactamente el mismo. Por otro lado, parece algo ingenuo eso de una organización criminal encargando asesinatos a unos matones "bajo contrato", contrato que establece explícitamente unos acuerdos que perjudican enormemente al matón en el futuro. Más típico de las mafias, simplemente podría usar asesinos en el pasado y luego eliminarlos unos con otros, o algunos a sí mismos, sin hacerles saber que de hecho los eliminaría ni que se están eliminando entre sí, y sin pagarles extra en los casos especiales. Y ese esquema de eliminación tendría el mismísimo resultado que con todo el cuento de los loopers. Pero eso no se contempla ni se descarta por ningún lado, así que me parece hay un hueco importante. Hay otros aspectos relacionados con cambios en el pasado/presente y las consecuencias en el futuro (entonces nuevo y distinto) donde también me parece ver fallas (contradicciones), pero no entraré en detalles. Todos los relatos relacionados con viajes al pasado deben tener sus fallas después de todo.

Otro puntos negativos menores son unos toques de violencia gratuita, y unos pocos efectos especiales que se veían algo amateur. Parece mentira que a estas alturas todavía no se pueda alterar el color de los ojos de un actor en pantalla sin que se vea evidentemente artificial. Y hay un par de escenas con rostros cubiertos de sangre, la aplicación se ve mediocre, casi risible.

Ahora lo positivo.

Lo de viajes al pasado es sólo un marco de referencia donde ocurre la verdadera trama, de la cual no mencionaré nada aquí excepto que se explica ya bastante avanzada la película, y es muy intrigante e interesante (me recordó algunas cosas de la trilogía La Fundación de Asimov).

Las actuaciones me parecieron muy buenas, en particular Emily Blunt. Y de nuevo, si le gustan las implicaciones y complicaciones lógicas/ilógicas de los viajes en el tiempo (sólo al pasado en este caso), Looper tiene bastante que ofrecer. Y pese a lo que comenté más arriba, efectos especiales buenos los hay.

Pero lo más importante, la película es intrigante, alcanza un clímax espectacular para la verdadera trama, y se resuelve a la perfección.

En Mi Crítica a Frozen (versión reducida en IdeasdeBabel) describí cierta "fórmula" que Disney de hecho no usó (o usó muy mal) en Frozen. Allí propuse que esa fórmula maximiza la efectividad en los clímax de cierto tipo, y detallé varias otras películas como ejemplos para ilustrar el punto. No había visto Looper para entonces, pero Looper hubiera sido otro ejemplo ideal: resuelve la tensión entre víctimas, amenazas, héroes y victimarios de manera impecable, con la mayor efectividad posible para con nosotros la audiencia. (Y no comento más para no caer en spoilers explícitos; para más detalles, ver el link al comienzo de este párrafo, preferiblemente sólo después de haber visto Looper).

Y estamos hablando de cierta "fórmula" en la cual encajan bien o mal algunas películas, pero no deberíamos asociar eso de manera automática a connotaciones negativas, como falta de originalidad, o que "se parecen". Las historias épicas (sin importar el formato: película, novela, novela gráfica...) en general encajan ya todas en un esquema base descrito por Joseph Campbell como el "monomito o viaje del héroe". Sobre ese modelo se pueden plantear otros modelos y fórmulas también reutilizables. Historias con esquemas y fórmulas similares no necesariamente se parecen mucho en cuanto a cómo se desarrollan o se presentan, ni logran necesariamente el mismo efecto en la audiencia. Difícilmente se podría decir que las películas Ralph el Demoledor y Harry Potter 7 se parecen, pero los clímax en ambas se resuelven (y muy bien) con una misma "fórmula". (Para más detalles, de nuevo, link en párrafo anterior).

Así que en resumen: Looper tiene sus fallas, pero es intrigante, tensa, también divertida, en momentos sorprendente, hasta espectacular, y su clímax es intachable, perfecto. Bien recomendable. 8/10 puntos.


PD. Aprovecho este post para anunciar que próximamente re-publicaré algunas de las entradas de este blog en inglés, en particular comentarios a películas, pero también algunas entradas técnicas que tienen bastantes visitas, como la que calcula la Probabilidad de ganarse algo en el Kino, o la que explica Cuándo es demasiado alta la resolución de una pantalla.

domingo, octubre 19, 2014

El canto en "Les Misérables"


Terminé de ver "Les Misérables". Wow, yo no tengo ningún oído absoluto, pero qué película tan poco "disfrutable" en cuanto al canto. Ganó un Oscar de Sound Mixing; he allí la prueba de que se puede lograr buen audio con sonidos que dejan mucho que desear.

Las únicas voces que yo sí buscaría en YouTube y oiría de vez en cuando (es decir, las únicas que para mi valen la pena) fueron las mismas únicas que me gustaron en la primera hora de la película: la del monseñor y la de Cosette niña.

Aquí el canto del monseñor (Colm Wilkinson, quien de hecho veo a posteriori que es más cantante que actor, no wonder):
http://youtu.be/LCvLfypVszI

Aquí el canto de Cosette niña (Isabelle Allen):
http://youtu.be/JG7sszWLpfk

Cosette adulta (Amanda Seyfried) hizo dos agudos altísimos y muy suaves, me sonaron bien, pero no sé si será su voz o de alguien más, o algo sintetizado. Si es doblaje (incluso de su propia voz) se traicionaría el espíritu "en vivo" del musical. Lo cierto es que la cámara misma hace dudar. En todo caso, cantando en general no me gustó mucho su voz. Igual Anne Hathaway, igual Hugh Jackman, Eponine, Marius y su amigo líder. Todos ellos podrán cantar, de acuerdo, pero yo no buscaría ninguna de sus voces en YouTube como para "disfrutarlas" otra vez (mucho menos compraría un CD o iría a un concierto de ellos), porque no me parecieron voces excepcionalmente agradables de escuchar.

El peor de todos, sin lugar a dudas: Russell Crowe. Récord de desafinaciones en la gran pantalla, diría yo.

Mis amigos de la Coral de la Facultad de Ciencias UCV que hayan visto Les Misérables habrán reconocido una canción que tuvimos que aprender y cantar para Mar del Plata: "Master of the house" (Master of the house/quick to catch your eye/never wants a passer-by to pass him by...). Una canción bufa, y en cuanto a las escenas que la ilustran me pareció entretenida, pero no en cuanto al canto o sonido. Más bien cansa, deja la impresión de ser demasiado larga.

"Los Miserables" es un libro muy largo, por cierto. No lo he leído, y luego de ver la película, la verdad no me provoca mucho leerlo. Mi puntuacion a Les Misérables: 6/10.

jueves, marzo 20, 2014

Todo está aquí



Supongamos que este monitor tiene resolución 1920x1080 = 2073600, apenas un poco más de 2 mega-píxeles. No es gran cosa comparado con las resoluciones actuales de cámaras digitales y teléfonos móviles. Considera por un momento que tomas hoy una foto de un familiar y la subes a tu PC y aparece la foto en este monitor. Allí están esos ojos, la sonrisa, la expresión inconfundible. ¿No es algo asombroso? Este monitor nunca supo nada de esa persona, pero bastó con asignarle el color adecuado en la posición adecuada a cada pixel de la pantalla, y allí aparece la representación de ese rostro perfectamente reconocible en tu pantalla y ante tus ojos. Piensa por un momento lo que esto significa.

En este mismo monitor o pantalla donde ahora lees esto están potencialmente todas las imágenes del universo representables en esos dos mega-píxeles y en su gama limitada de colores. Bastaría con colocar el color adecuado en cada píxel, y allí aparecería ese retrato de cualquier persona que haya existido, y también el de todas las personas existentes, incluso el de las personas aún por existir, y el de personas imaginarias. Todos las grandes pinturas, todos los paisajes, las galaxias, toda imagen que haya visto un ojo, y toda la que no haya sido vista ni imaginada todavía. Todo lo representable en dos dimensiones y en esta resolución ya existe potencialmente en este monitor. Incluso lo secreto y no visto por nadie, y sin embargo, visto desde cualquier ángulo posible; todo está aquí.

Preguntémonos entonces: ¿cuántas imágenes distintas puede mostrar este monitor?

La cuenta nos da aproximadamente 10^15000000, o "diez a la quince millones".

Cada píxel consta de tres componentes de color: Rojo, Verde y Azul (Red, Green, Blue => RGB). Asumiendo un monitor con capacidad "true color", uno puede asignar un valor entre 0 y 255 a cada uno de esos tres componentes. Cada píxel puede entonces mostrar uno entre 256*256*256 posibles colores, o lo que es lo mismo: 16.77 millones de colores (2^24 colores) en total. En cada píxel.

Para ver cuántas imágenes distintas puede mostrar el monitor, tenemos que combinar cada una de esas posibilidades, cambiando todas las otras posibles combinaciones de colores en todos los otros píxeles. Saquemos entonces la cuenta. Imaginemos primero que el monitor tiene sólo 4 píxeles, y sólo ocho (2^3) colores por píxel. Escogemos un color para un píxel y recorremos todas las otras combinaciones de colores en los otros 3 píxeles. Luego pasamos al segundo color del primer pixel, y repetimos. Así sucesivamente. Con cuatro píxeles tendríamos entonces una cantidad de imágenes posibles igual a (2^3)x(2^3)x(2^3)x(2^3), o 2^(3x4) = 2^12 posibles imágenes.

Si el monitor tiene 1920x1080 = 2073600 píxeles, y hay 2^24 colores posibles por píxel, la cantidad total de imágenes posibles es 2^(24 x 2073600). Eso es 2^49766400, o el número dos elevado a una potencia de casi 50 millones. Eso es más o menos lo mismo que 10 elevado a una potencia de 15 millones: 10^15000000. (Nótese, son [diez] a la [quince millones], no [diez a la quince] [millones]). Así como un millón (10^6) es un uno seguido de seis ceros, la cantidad de imágenes posibles en ese monitor es un uno seguido de quince millones de ceros. ¿Qué tan grande es este pequeño "infinito"?

Hagamos un breve paréntesis para hablar de notación científica, que no es más que una reescritura de cualquier número X de forma "A multiplicado por diez elevado a la B", o lo que es lo mismo: X = A * 10 ^ B. Si X es un millón, en vez de escribir 1000000, escribimos 1x10^6. Elevar diez a una potencia "B" recordemos que no es más que multiplicar 10 por sí mismo un número B de veces. 10^6 entonces no es más que 10x10x10x10x10x10, lo cual nos da el conocido millón, o un uno seguido de seis ceros.

Para simplificarnos todavía más la vida, contamos con la "notación científica E", que reemplaza la frase "por diez elevado a la" con una simple letra E mayúscula. Así, tenemos que:

Un millón = 1000000 = 1x10^6
= "1 por diez elevado a la 6" = 1 E 6

Las calculadoras nos muestran la notación E siempre con unos decimales para la parte izquierda, así que un millón normalmente se vería como 1.00 E 6 (en las calculadoras no quedan espacios a los lados de la E, pero aquí los dejo para mayor legibilidad).

Este ahorro de esa repetidera de ceros que nos ofrece la notación científica nos conviene mucho. Con un millón nada más no se aprecia tanto la ventaja, pero si hablamos de que la tierra tiene una masa de 5973600000000000000000000 kg... ya va, ¿cuántos kg dije? Es absurdo lanzar ese chorro de dígitos y esperar que sean contados sin cometer errores. Mucho más práctico para todos es decir que la masa de la tierra es de 5.97 E 24 kg. Igualmente, en vez de decir que la masa del electrón es igual a 0.00000000000000000000000000000091 kg (¿cómo?), mejor decimos que son 9.1 E -31 kg. El exponente a la derecha de la E (24 para la masa de la Tierra, y -31 para la del electrón) nos da una idea inmediata de lo grande o pequeño que es el número en cuestión, y es lo que llamamos su "orden de magnitud". La masa de la tierra está pues en el orden de magnitud de 10 a la 24 kilogramos. Y la del electrón está en el orden de magnitud de 10 a la menos 31 kg.

Estos exponentes nos permiten también comparaciones relativas muy prácticas entre cantidades enormemente diferentes. Por ejemplo, podemos ya decir que la masa de un electrón es mucho menos respecto a un kilogramo (31 órdenes de magnitud de diferencia), comparándolo con lo que es un kilogramo respecto a la tierra entera (sólo 24 órdenes de magnitud de diferencia). El diámetro de un átomo de hidrógeno (aprox. 1 E -10 m) es bastante menos respecto a un metro (10 órdenes de magnitud de diferencia) que un metro respecto al diámetro de la tierra entera (1.27 E 7 m; sólo siete órdenes de magnitud de diferencia)

Volvamos entonces a la cantidad de imágenes posibles en nuestro monitor de 2 mega-píxeles, y de 16.77 millones de colores por píxel. De nuevo, son unas 10^15000000 de imágenes. Quizá nos cueste un poco leer bien que el exponente son 15 millones, pero el número final sigue siendo fácil de enunciar: [diez] a la [quince millones]". Denotemos este número solemne con la letra P.

Tratemos ahora de identificar un número Q que está muy cercano a P, pero que es un orden de magnitud menor: ese sería el número 10^14999999, o "[Diez] a la [catorce millones novecientos noventa y nueve mil novecientos noventa y nueve]". Muy largo de pronunciar.  Este número también solemne es entonces Q, y equivale a una décima parte de P. En otras palabras, P = 10xQ

Nótese que necesitamos 10 números como Q para acumular uno sólo de nuestros grandes P. (Sí, así de grande es P). Lo que es lo mismo, si al inmenso P le restáramos un tajo tan grande como Q, nos quedarían todavía 9Q.

La edad del universo en años se estima en cerca de 14 mil millones de años. Suena que son muchos, pero escribiendo ese número en notación científica vemos que son apenas 1.4 E 10 años, o lo que es lo mismo, apenas 4.35 E 17 segundos, o 4.35 E 26 nanosegundos. Llamemos R a ese número 4.35 E 26.

Imaginemos que desde los inicios del universo hayamos estado viendo imágenes distintas en nuestro monitor, una cada nanosegundo, sin repetir ninguna. Ya habríamos visto entonces R imágenes distintas, es decir, 4.35 E 26 imágenes; algo de progreso. ¿Pero cuánto nos falta para ver todas las imágenes posibles en nuestro monitor? Basta entonces calcular cuánto nos queda si a nuestro solemne número P (1x10^15000000) le restamos R (4.35x10^26)

P - R = 10Q - R = 9Q + (Q - R)

Si a P (10^15000000) le restamos R (la edad del universo en nanosegundos), nos quedan todavía 9Q intactas, es decir 9 veces el ya inconmensurable 10^14999999, y encima tenemos todavía otro Q "casi completo", exceptuando el ínfimo tajo de orden E 26 que le hemos restado. (Este otro Q "casi completo" entendamos que equivale a su vez a 9 veces el inmenso 10^14999998 más ese mismo número pero también "casi completo"... y así sucesivamente). Sumar o restar números de órdenes de magnitud tan dispares es inútil pues el número mayor no cambia para nada de manera significativa. Esto lo acabamos de analizar por pura divagación, por quemar otros nanosegundos... Para todos los efectos, P - R lo podemos dejar como P.

Viendo imágenes distintas, una por nanosegundo, desde los orígenes del universo, todavía no habrías visto practicamente nada en cuanto a la cantidad total de imágenes posibles que hay aquí, frente a tus mismos ojos, en la misma pantalla donde lees esto. Todo el universo representable en dos dimensiones y en esta resolución y colores. Todos los mapas, todos los textos, todo lo escrito en todos los idiomas que han existido y existirán. Todas las fotos de gente viva o muerta, en todas sus edades y momentos, en todos los niveles de zoom imaginables sobre cualquiera de los puntos de esas fotos, gente aún no nacida, gente que nunca nacerá. Todo lo vivido, todo lo habido y por haber y lo no habido y que nunca habrá, todo lo existente y lo imaginado, y lo aún no imaginado. Todo está aquí y en este mismo momento. Todo ante tus ojos. Todo.

domingo, enero 05, 2014

Mi crítica a Frozen


PARTE 1: Introducción

En su libro “El Guión”, Robert McKee nos asegura que si el momento final de una película fracasa, la película morirá durante la primera semana de su estreno. Entiendo que Frozen es todo un éxito en taquilla todavía, a varias semanas del estreno, y tiene muy buena puntuación en IMDB (al momento de escribir esto: 8.1/10), de hecho por los momentos superior a Enredados (o "Tangled" en inglés, con 7.8/10). Mis sobrinas, a quienes considero unas pequeñas expertas en Disney, piensan que Frozen es la película más bonita que han visto en sus vidas. Nada indica entonces que el momento final de Frozen fracasa. Yo sin embargo pienso que el clímax en Frozen fue la experiencia menos satisfactoria de todas en esta película.

ADVERTENCIA: EL TEXTO QUE SIGUE NO DEBE SER LEÍDO POR ALGUIEN QUE NO HAYA VISTO FROZEN - ABUNDAN LOS “SPOILERS”. Si no ha visto Tangled, quizá tampoco debería leerlo, pero asumo que para estar interesado en leer algo sobre Frozen, muy probablemente haya visto también Tangled.

He aquí, en mis propias palabras, los momentos previos al clímax de esta última entrega de Disney, Frozen:

PLAY...

Ana está muriendo pues su corazón se está congelando por culpa del hechizo iracundo de Elsa, y el viejo troll nos hizo saber que lo único que podrá salvar a Ana de su congelamiento progresivo y completo será un acto de amor verdadero. Ya existen varios indicios de que un beso de su amado podría ser entonces la clave de su salvación, pero Hans, al enterarse de que Ana está muriendo y depende de un beso de amor, le confiesa a solas que no la ama, que solo le interesa el reino, y que por eso piensa matar a Elsa y convertirse en el salvador del reino. Quien creíamos que podría ser el enamorado de Ana resulta entonces ser el villano de la película (plot twist). Hans deja entonces a Ana encerrada para que muera congelándose sin su besito salvador. En esto, Elsa ha escapado de sus esposas y de su prisión y desata una especie de tormenta termonuclear apocalíptica que amenaza con sepultar todo el reino bajo un huracán de hielo y nieve. Y Ana, congelándose por dentro y moribunda, también logra escapar de su encierro gracias al muñequito de nieve Olaf, quien también le hace ver que, si hay un beso de verdadero amor que podría salvarla, ese beso debería ser de Kristof (duh). Y Kristof justamente está acercándose al apocalipsis invernal para tratar de salvar a Ana de aquella hecatombe. Y en esto Hans encuentra a Elsa huyendo en medio de la tormenta y le hace creer que Ana ya está muerta por culpa de su hechizo, y Elsa cae arrodillada al suelo agobiada de dolor y llora, y la tormenta entonces cede, mejora la visibilidad, la nieve flota en el aire como detenida en el tiempo. Ana en efecto está al borde de una muerte segura por su corazón que se congela; sus dedos están azules, y ya ella casi no puede moverse. Kristof de pronto la ve a lo lejos y corre hacia ella, y Ana también lo ve y lo espera por fin, y están a punto de encontrarse y abrazarse, y con eso entendemos que quizá Ana podrá salvarse de ese congelamiento, pero justo en ese momento se oye un “shinnnnk” metálico no muy lejos, y antes de que Ana llegue a abrazar a Kristof, de reojo ve que ese sonido es el de una espada que acaba de desenvainar Hans que está a punto de matar a Elsa, quien está en el suelo sollozando y de espaldas y no lo ve. Y entonces...

PAUSE...

Bienvenidos. Estamos en el clímax de Frozen.

En cuanto a trama, hasta aquí los creadores de Disney para mí han hecho un trabajo excepcional, un ascenso apocalíptico grandioso hacia el clímax. Pero aquí, justo en ese momento más crítico, y en apenas un par de segundos, arruinarán todo (en mi opinión). Vayamos por partes.


PARTE 2: Lo que más me gustó de Frozen

Antes de elaborar en detalle lo fallido que me pareció el clímax en Frozen, sobre todo en contraposición a lo bueno que me pareció el de Tangled, quisiera primero enumerar, sin mucho formalismo, lo que más me gustó de Frozen.

Algo hiperrealista fue el comienzo de la película: el hielo y la luz atravesándolo, tanto en la superficie del lago como en los bloques. Todo eso les quedó asombroso. Luego, cuando ya entra la magia en escena, me parece mucho menos impresionante; el hielo siempre luce después demasiado como “cristal”. Sólo en muy contadas ocasiones se vuelve a ver el hielo de manera hiperrealista como se muestra al comienzo.

Ana toda “fea” amaneciendo despeinada y mocosa, allí quizá es cuando se ve más adorable en toda la película, además muy sexy inflando su busto. La Ana también torpe diciéndole “lindo” a Hans y luego preguntándose en voz alta y contrariada: “¿qué dije?” El humor en la película me gustó, en general. Kristof diciéndole a Ana que si la habían criado en un establo, y su escupitajo cayéndole en la cara a Ana. Ana dándose ánimo a sí misma antes de saltar con Kristof para escapar del monstruo de nieve, ¡qué risa!

Múltiples detalles gráficos me parecieron excelentes, en particular: la capa violeta de Elsa. Ese color y textura, la luz sobre ella, también el movimiento de la capa cuando Elsa corre sobre el lago. Lástima que termina arrojándola al viento en la montaña. La capa violeta de Ana se parece pero nunca me impresionó tanto como la de Elsa. Luego de los créditos, el monstruo de nieve ha debido quedarse con esa capa más que con la corona perdida. El colorido de los vestuarios. Las formas y movimientos de las manos en general me parecieron también muy bien realizadas en todo momento. La suave iluminación en toda la fiesta de coronación estuvo de premiación.

Como se va congelando la superficie del lago bajo cada pisotón de Elsa. El mismo detalle del pisotón liberando su magia congeladora; lo aprovecharon varias veces y muy bien.

Al momento de su liberación, Elsa creo que se transforma en una de las princesas/reinas más sexys que ha dibujado Disney en toda su historia. La única excepción que se me ocurre sería Jessica Rabbit, pero las dimensiones y proporciones de Jessica son claramente muy voluptuosas y exageradas. Con Elsa es distinto, es algo muy refinado. Les quedó muy pero muy bien ese toque.

Antes de la transformación de Elsa, el aire de realeza y sobriedad que ella siempre trata de mantener también me pareció muy bien marcado, contrastando con la informalidad y espontaneidad de Ana, también muy bien marcadas.

Detalle de Elsa cuando termina su canción en el castillo recién construido en la montaña: se cierran las puertas de hielo pero justo antes se deja ver el gesto arrogante y a la vez elegante en su mano; ese detalle, también el sonido allí, no la canción que termina sino lo que le sigue, y el gesto en la mano y el BAM del portazo; todo eso me parece que quedó excelente. Además, cierran una canción que habla de liberarse, literalmente cerrando unas puertas en un castillo de hielo que construye la propia cantante, y quedando ella encerrada allí por voluntad propia. Interesante la ironía.


Toda la canción antes en español, bueh... Más respecto a la música abajo.


Hablando de sonido, el barco que se derrumba sobre el hielo en la tormenta final (casi aplastando a Kristof y Sven), ese sonido contundente estuvo espectacular. La tormenta final en general también (sonido y gráficos), al igual que la mini tormenta dentro del castillo cuando Elsa desata su hechizo sobre Ana.

Un colorido excelente fue el del castillo de Elsa cuando se pone como sangrante y volcánico, oscuro, por su frustración luego de su encuentro allí con Ana.


Los cuernos del alce Sven con lianas enredadas y cuentas de hielo, y Sven fascinado viendo para todos lados con la lengua afuera: ¡qué risa!

Las cosas que me gustaron de Olaf: cuando dice “Yo no tengo un cráneo”, cuando le dice a Kristof “¡Titubeaste!”, cuando le dice a Ana “¡Está loco!” y cuando se desliza por el pueblo y hace gritar de espanto a una mujer.

Las moralejas de fondo y el rompimiento del estereotipo Disney, donde siempre o casi siempre ha sido un príncipe salvando a una princesa, y donde el héroe tiene super poderes (esto último ya lo había roto Tangled, sin embargo).

Hasta aquí lo que más me gustó.


PARTE 3: Lo que menos me gustó de Frozen (aparte del clímax)

Ahora voy con cosas que no me gustaron, y empiezo con la música.

Exageré un poco en un comentario que hice en Facebook diciendo que no me había gustado nada de la música en Frozen. No es así. Me gustaron dos canciones (y siempre me estoy refiriendo a las versiones en español latino; no he podido ver la película en inglés): primero la de los trabajadores del hielo en la montaña, y luego la que le sigue, Ana todavía niña cantando “Y si hacemos un muñeco”.  Esas dos para mí se inician con naturalidad, y son además muy agradables de escuchar, muy entretenidas, vocal, musical y visualmente.

La primera canción que suena en Frozen precede a esas dos, y es el canto tribal a capella que abre la obra cuando se muestra el título; también repiten ese canto al cierre de la película. Ese canto no me gustó, no me cuadra para nada con la película, ni al comienzo ni al final ni en ningún sitio. Y las demás canciones tampoco me gustaron. En particular, La canción de Ana con Hans en la fiesta... No exagero: cada vez que cantaban la “O” aguda en la frase “La puerta hacia el amOOOOr”, yo hacía un gesto involuntario de sufrimiento en la oscuridad, y lo que me provocaba era taparme los oídos. La voz de Ana ya crecida cantando me pareció siempre un poco chillona e incómoda. La canción que decía “FinalmEEEnte y como nUUUnca” tampoco me pareció agradable. Peor canción de todas, sin embargo: la de los trolls/pitufos grises.

La canción principal, “Libre soy”, que canta Elsa en la montaña construyendo su castillo, me pareció demasiado Broadway (el interior del castillo mismo es claramente más escenario que castillo). Algo chillona y afectada la voz de la cantante (español) sobre todo al final, incluso algunos movimientos de Elsa se veían afectados, pese a lo sexy.

(Actualización 23/01/14: luego de buscar la canción "Let it go" en varios idiomas, la voz en la que mejor me suena esta canción es la de Serbia).



En general tampoco me cuadró lo que yo llamaría coherencia musical, es decir, el gusto del DJ para combinar unas canciones con otras. Comenzando, como ya mencioné, con el canto tribal en la apertura y cierre, que no me cuadra con nada. Aparte de eso, hubo algunas canciones en extremo dramáticas y tensas, no ya a lo Broadway sino casi operáticas (los musicales entiendo que son una evolución de la ópera después de todo, sin embargo), por ejemplo Elsa y Ana cantando arias dramáticas entrelazadas; eso al lado de canciones en extremo toscas y bufas como la que cantan los trolls, o la muy disonante canción del “Verano” tap-dancing de Olaf.

En cuanto a lo visual/gráfico:

Las bocas en Frozen me decepcionaron comparadas con las de Tangled. La boca de Rapunzel en Tangled me parece siempre bellísima, prácticamente intachable en todo momento, no importa el gesto: sonriendo, riéndose, quejándose, triste, eufórica, jugando, dudando, llorando, sufriendo, etc. etc. Pensaba encontrar algo incluso mejorado en Frozen por los posibles avances acumulados en tres años, pero no. No sólo no hubo mejora, me parece que no se alcanzó el nivel de Tangled. Ni en Ana ni en Elsa; sus bocas de frustración/dolor, también muchas veces cuando están cantando, sus dientes, me parece que no se veían bien en múltiples ocasiones, hay algo que se veía artificial o forzado. La boca de Ana al final cuando el regalo a Kristof, también por un instante no se ve bien.

En cuanto a movimiento, hubo una parte algo acelerada cuando Ana y Hans bailan afuera de la fiesta y se suben a una mesa, algo allí no tuvo la fluidez que caracterizó el resto. Ana al llegar a la cabaña con fuego/humo, con el vestido congelado, es una escena cómica, pero el cuerpo de Ana misma en ese momento cuando se sube al piso de la cabaña, parecía una muñeca borrador de la animación, no tan sólo el personaje moviéndose con dificultad y de manera chistosa; por un instante no parecía una versión final.

Diseño/estilo gráfico me pareció algo incoherente entre los personajes humanos por un lado, versus los personajes fantasiosos por otro: muñecos de nieve (tanto Olaf como el monstruo gigante) y los trolls. Disonantes. Así como no me pareció encontrar mucha “coherencia musical”, tampoco me cuadraban muy bien juntos esos distintos estilos gráficos.

La disonancia de Olaf fue multidimensional. Su “verano” rompe por completo con el “look” y la paleta helada de la película, y se entromete cuando Ana y Kristof estaban en aquella especie de jardín paradisíaco y reluciente, lleno de perlitas de hielo; algo que se veía hermosísimo. Eso lo interrumpen con el tap-dancing de Olaf y colores cálidos ajenos al de la nieve. El ritmo en la película en general me pareció muy bueno, pero allí creo que lo pusieron a correr un poco de peligro (al menos con esa canción en español).

Por cierto, ese jardín congelado y tan bonito, donde Sven se pone tan gracioso, casi queda entre las cosas que más me gustaron, pero primero me recordó demasiado al árbol luminoso en Avatar, y segundo, precisamente lo diluyen con esa intromisión de Olaf y su fantasía veraniega.

Tampoco me gustaron los lugares comunes del Olaf explicando las cosas ya obvias de manera extra-explícita y sin necesidad.

Hubo énfasis un poco exagerado en ese indicio que nunca llegamos a validar si era falso: lo de un beso de amor verdadero quizá pudiendo haber salvado a Ana.

Referencia explícita cuando Ana se dirige al cuadro de Juana de Arco; será cierto homenaje pero me pareció un tanto extraño y fuera de lugar.

La montaña cubierta de nieve y el movimiento de cámara al inicio de la canción de Elsa subiendo por el filo me recordaron demasiado una escena del Señor de los Anillos. La caída del monstruo de nieve me recordó también la caída del Balrog luego de su enfrentamiento con Gandalf en El Señor de los Anillos; casi que sólo faltó el latigazo.

Pero esas evocaciones son menores al lado de la cantidad de cosas que me parecieron copiadas o recicladas de Tangled:

-          Ana dándose un golpe en la cara con el cordón de la cortina bailando; evoca demasiado a Rapunzel dándose un golpe en la cabeza con el sartén frente al espejo.

-          Cuando Ana comienza a correr en el muelle, justo antes de caer en el bote y conocer a Hans, sus movimientos en esa breve carrera son idénticos a los de Rapunzel al inicio de su carrera al alejarse de la torre por primera vez.

-          El caballo de Hans es extremadamente parecido a Máximus. Cosquillas de Ana al caballo de Hans, las mismas cosquillas de Rapunzel a Máximus. También muy parecido a Máximus el caballo con el que Ana sube a la montaña a buscar a Elsa.

-          Ese caballo, por cierto, abandona a Ana y regresa al reino, y Hans lo trata de controlar y calmar cuando llega. Es una breve escena pero recuerda la de Rapunzel cuando trata de controlar a Máximus para defender a Eugene (ángulo de cámara y posición de personajes son los mismos).

-          Los dos villanos que atacan a Elsa en su castillo, muy análogo a los dos gorilas matones en Tangled.

-          El reino de Arrendel frente al agua; reino en Tangled frente al agua. En ambas películas muestran también un caballo a todo trote sobre el puente que comunica con esos reinos.

Agrego aquí otro punto que tampoco me gustó, pero que descubro tardíamente gracias a mi sobrinita (ver primer comentario abajo). Es algo que ella no entendía, sobre lo cual me hizo una pregunta, y sólo al ella preguntármelo me doy cuenta de que también me incomoda en la película. El viejo troll borra la memoria de Ana en cuanto al poder de Elsa. ¿Por qué? Le respondí que en principio era para protegerla, que así ella recordaría la diversión pero no la magia. Pero le dije también que ella tiene razón en no entender por qué lo hizo, porque no se entiende muy bien, pues de hecho eso es parte de lo que ocasiona todo el problema después. Y por otro lado, se podría considerar muy injusto, toda una violación de derechos, que alguien borre las memorias de otras personas, supuestamente "para su protección". Gracias a mi sobrinita por esta sugerencia, y la agrego aquí a la lista de cosas que no me gustaron.

PARTE 4: Ejemplos de clímax algo similares, pero bien logrados

Si todo lo anterior ha sonado muy negativo, en verdad son cosas menores ante las fallas más graves que encuentro en Frozen, todas ubicadas en el clímax.

Tangled ofreció una boca impecable en el rostro de Rapunzel, y también nos ofreció un clímax para mí impecable. Esto por supuesto me generó expectativas elevadas para Frozen en ambos frentes.


Tangled es una de mis películas favoritas de todo Disney. “Los Increíbles” es otra de mis grandes favoritas, pero no es un musical, así que ya por ahí tenía mucho terreno ganado. Tangled y Frozen son musicales, y yo en general detesto los musicales. Lo excepcional en este respecto es que, para mi propia sorpresa, todas las canciones de Tangled me gustaron. De hecho, tiene tres de las canciones que considero mejores en todo el repertorio Disney: “I’ve got a dream”, “Mother knows best”, y la nominada al Oscar, “I see the light”.

Ninguna canción en Tangled me pareció forzada; siempre fue natural la manera en que se iniciaban, algo para mí extraño porque casi siempre me desagrada como arrancan las canciones en los musicales. Y los cantantes tenían voces agradables en todo momento, tanto en inglés como en español. Tangled destaca en todas las áreas en los que yo como espectador disfruto las películas: sus imágenes, los colores o “paleta”, las animaciones computarizadas, sobre todo los ojos, las bocas, y el movimiento corporal; la coherencia gráfica/visual a todo lo largo de la película, también la música y coherencia musical, las voces, el humor, la acción, el ritmo, los efectos visuales, de sonido, etc. etc. Pero sobre todo eso, en general lo más importante para mí, como creo que quizá para la mayoría de la gente, es el clímax. Y en Tangled me sorprendió por lo impecable. Tangled para mí es una película animada 9/10, es decir, casi perfecta. Casi.

Hay un solo detalle que me molesta de Tangled, y es menor, pero igual siempre está allí. Recordarán que los dos grandulones villanos, estando detenidos y esposados,  eran capaces de derribar a un guardia armado con un simple cabezazo, y después logran escapar abriendo sin demasiado esfuerzo los eslabones de sus propias cadenas con una lanza. Y es que son unos tipos muy grandes y rudos y fuertes. Que ellos derriben a ese guardia y rompan cadenas así lo acepto. Lo que no acepto es que una mujer con la contextura de la villana Gothel sea capaz de derribar a esos mismos dos grandulones con un simple garrote, y además, al mismo tiempo. Por mucho garrote, ni aunque hubiese sido el famoso sartén, Gothel creo que no lograría derribar ni a uno solo de esos dos gorilas, incluso tomándolo desprevenido; mucho menos sería capaz de derribarlos a los dos simultáneamente. Para mí no es verosímil. Eugene y Máximus sobreviviendo la caída al vacío se manejó de manera mucho más verosímil. Por ese detalle tan tonto de Gothel con los matones es que no le doy puntación perfecta de 10/10, pero sí le pongo 9/10 (en IMDB.com). Le podría haber puesto hasta 9.4/10, pero no se permiten decimales.

¿Por qué me parece tan bueno el clímax en Tangled? Veamos en detalle.

ADVERTENCIA: A CONTINUACIÓN SPOILERS PARA “TANGLED”

PLAY...

Eugene está muriendo como bien nos avisó desde sus primeras palabras en la película “Esta es la historia de mi muerte...” Lo peor es que está muriendo ante una coyuntura que parece asegurar también una terrible condena para su amada Rapunzel. Eugene puede salvarse sólo si la magia sanadora del cabello de Rapunzel interviene su herida sangrante; pero si Rapunzel salva a Eugene, entonces ella se quedará como esclava de su madrastra Gothel por siempre (ella cumple lo que promete, y acaba de hacer esa promesa).

PAUSE...

Digamos que a Eugene podría ocurrírsele hacer algo tan tonto como suicidarse allí mismo lanzándose de la torre para así evitar que Rapunzel cumpla su promesa y se esclavice a sí misma por siempre bajo la voluntad de Gothel. Pero eso sería un “suicidio estúpido”, en el sentido de que no impediría que la madrastra (u otros) quieran y puedan seguir esclavizando y explotando a Rapunzel. Cierto es que, una vez muerto Eugene, Rapunzel ya no tendría la presión de esclavizarse por su promesa relacionada con salvarlo, pero ella quedaría igual a merced de las cadenas de Gothel, y también a merced de la codicia del resto del mundo. Entonces Eugene suicidándose y listo podrá verse como un “gesto de amor galante”, pero no dejaría de ser un sacrificio a fin de cuentas muy estúpido y cursi por su efectividad muy limitada, es decir, por lo inútil.

La decisión que toma Eugene en ese momento clímax en Tangled es sin embargo sorprendende, y sobre todo, muy inteligente, porque garantiza sin lugar a dudas la salvación definitiva de su amada Rapunzel.

PLAY...


Eugene le dice a Rapunzel que no lo cure pues quedará exclavizada, ella insiste y él le dice entonces que espere un poco, y le acaricia el rostro y parece que fuera a besarla, y de pronto ambas manos de Eugene hacen movimientos muy rápidos inesperados: una mano sujeta todo el cabello de Rapunzel, y en la otra mano tiene un vidrio roto de los muchos que había regados en el suelo, y con ese vidrio corta entonces todo el cabello de Rapunzel. El cabello de Rapunzel se oscurece perdiendo toda magia, y Eugene muere.

STOP.

Está claro que Eugene pone la salvación de Rapunzel por encima de su propia vida, pero no sólo eso, sino que no le interesó tan sólo liberar temporalmente a su amada de su esclavizadora actual; quiso liberarla de manera permanente y segura, sin correr riesgos al respecto. No comete entonces ningún acto suicida que tenga baja probabilidad de salvación para su amada, como sería quizá intentar vencer a Gothel usando el vidrio y estando él herido, mientras Gothel está sana y tiene un puñal (y a Rapunzel encadenada). Ni comete ningún acto de “suicidio estúpido”, como sería saltar de la torre para morir en la caída. Por suerte, no ocurre nada semejante. Eugene (que significa decir Disney) toma aquí una decisión brillante, la mejor posible, y tanto el héroe como Rapunzel y la madrastra, y sobre todo nosotros, los espectadores, entendemos de inmediato lo brillante y efectivo de este sacrificio que elimina toda amenaza inmediata y futura sobre el ser amado, y que constituye una salvación garantizada para Rapunzel.

Ya Aristóteles nos decía que un final debe ser tanto inevitable como inesperado, y cuando el decía “inevitable” se refería a que todo lo que ocurre debe ser no sólo posible sino ineludible. En ese clímax de Tangled no hay nada que exija imponer lógicas especiales o estiradas para entender lo que ocurre, las causas y las consecuencias. De pronto vemos que Eugene tiene en su mano un pedazo de vidrio roto, de entre los muchos que había regados en el piso, no hay que estirar mucho la imaginación para explicarse cómo pudo conseguir ese pedazo de vidrio. Y ya sabemos que el cabello de Rapunzel se puede cortar, y ya sabemos lo que pasa cuando se corta. Y ya sabemos lo que le pasará a Eugene herido de muerte si no lo sana el cabello de Rapunzel... No hay nada forzado en ese clímax, todo es perfectamente lógico dentro de lo que nos ha mostrado la trama hasta entonces. Todo encaja sin esfuerzo, todo es “inevitable”.

Bastaría lo ya mencionado sobre el excelente clímax en Tangled para explicar lo muy fallido que me parece el clímax en Frozen, pero quisiera sustentar la idea con otros ejemplos pertinentes.

ADVERTENCIA: A CONTINUACIÓN SPOILERS PARA "HELLBOY 2, THE GOLDEN ARMY"

Como en Frozen, en “Hellboy II, the Golden Army” el clímax de toda la película también se basa en un sacrificio inesperado entre hermanos, aunque en un contexto y por razones muy distintas.

La vida de la princesa Nuala está conectada con la de su hermano gemelo, el príncipe Nuada, de manera muy especial: si uno de ellos se lastima, el otro sufre la misma herida y dolor. Ellos son algo así como Elfos, una raza de semi-dioses/semi-demonios como Hellboy, y son los últimos de su especie. El príncipe Nuada es el villano de la película, y quiere adquirir control del llamado Ejército Dorado, un ejército inmenso mecanizado y mágico que es indestructible, con el cual quiere exterminar la raza humana. Recordemos el clímax de todo el film:

PLAY...

El príncipe Nuada ha conseguido secuestrar a su hermana, y como precio del rescate logra adquirir a cambio la última pieza de una llave especial que le otorga control absoluto sobre el Ejército Dorado. Hellboy, sin embargo, califica para reclamar el derecho a controlar el Ejército Dorado, siempre que pueda vencer al príncipe en combate, y reta entonces al príncipe. Esta gran duelo será sumamente difícil para Hellboy por dos razones: 1) El príncipe ya ha establecido que es un guerrero excepcional, y ya demostró que puede herir de muerte a nuestro mismo héroe Hellboy (de lo cual se pudo salvar Hellboy a muy duras penas por un gran sacrificio a futuro que asume su amada Liz). 2) Debido a la conexión entre el príncipe Nuada  y la princesa Nuala, si Hellboy lastima demasiado al príncipe, entonces lastimará por igual a la princesa, que es inocente y gran defensora de la paz y de los seres humanos, y es además la amada de su mejor amigo, Abe. Será pues una lucha muy asimétrica en cuanto a intención de daño de los oponentes. Luego de ardua batalla y de muy buena acción, Hellboy vence al príncipe de manera limpia, y sin haberlo lastimado demasiado, lo cual pareciera un final feliz. Entonces recibe el control del Ejército Dorado, pero en un momento de descuido, el príncipe derrotado se acerca a Hellboy y va a matarlo a traición. Sin embargo, justo antes de lograrlo vemos que el príncipe se detiene como herido de muerte. Y es que de hecho está herido de muerte, pero no por Hellboy. La Princesa Nuala vio sus intenciones, y antes de que el príncipe lograra matar a Hellboy, ella decidió clavarse un puñal en su propio corazón. Hellboy sobrevive gracias a este sacrificio de la Princesa, y ella y el príncipe mueren.

STOP.

Uno puede llamar acto “suicida” a toda acción que conlleve un alto riesgo de muerte. En este caso, la batalla final que debe enfrentar Hellboy es por supuesto “suicida”. La princesa Nuala, sin embargo, no realiza tan sólo un “acto suicida”; ella en efecto *se suicida*, que es algo muy distinto, y lo hace precisamente para también matar a su hermano (no para salvarlo), con lo cual además extingue su propia especie. Es algo trágico en extremo, pero cuando esto ocurre, entendemos de inmediato que su sacrificio otorga un beneficio inmenso e incuestionable a muchos seres queridos suyos: garantiza la supervivencia de Hellboy y sus aliados, entre ellos su propio amado, Abe, y no menos importante, garantiza con ello la supervivencia de la especie humana entera. Es un clímax brillante y sorpresivo, muy poderoso.

Quiero destacar aquí también por qué este suicido es tan efectivo en el clímax. Aunque tanto el suicidio de la princesa Nuala en Hellboy 2 como el de Eugene en Tangled son inesperados, me parece que la razón de la  efectividad en ambos recae sólo de manera parcial en ese factor sorpresa, porque un suicidio o en general cualquier evento inesperado en una trama podría resultar inconsecuente. La razón de que estos sacrificios tengan un impacto tan significativo en estos clímax pienso que es que nosotros, los espectadores, sabemos de inmediato que por sí solos determinan una eliminación definitiva de la amenaza, y una salvación incuestionable y completa de los seres amados que estaban bajo esa amenaza.

Apenas descubrimos el acto suicida/fraticida de la princesa Nuala, no hay lugar para confusiones: todos entendemos no sólo por qué se suicida, sino el efecto garantizado que resultará como consecuencia de este suicidio, y es que se elimina por completo la amenaza que constituye el príncipe Nuada al mando del ejército dorado. Y gracias a la eliminación definitiva de esa amenaza es que Hellboy y toda la humanidad se salvan.

En Tangled ocurre algo análogo: se entiende perfectamente por qué ese acto suicida y tan sorpresivo e inteligente de Eugene garantizará sin lugar a dudas la eliminación definitiva de toda amenaza esclavizante sobre Rapunzel. Sabemos que lo entiende Eugene, sabemos que lo entiende Rapunzel, sabemos que lo entiende hasta la madrastra, y lo entendemos también por supuesto nosotros, los espectadores. 

Y pienso que el factor sorpresa no es lo más crucial en estos clímax con acto suicida del héroe.

ADVERTENCIA: A CONTINUACIÓN SPOILERS PARA “RALPH EL DEMOLEDOR”


Al final de Ralph el Demoledor, nuestro héroe Ralph realiza un acto suicida para salvar a su amiga (Glitch), pero no es un sacrificio sorpresivo. Ralph comprende que se necesita un haz de luz inmenso para exterminar la plaga de monstruos que están destruyendo el mundo de Glitch, y la única forma de crear ese haz de luz será derrumbar el techo de mentos en la montaña donde vive Glitch, para que caigan en la coca-cola y explote la erupción. Entre el momento en que Ralph entiende y decide ir a derrumbar ese techo, y el momento en que logra liberarse del villano en el aire para caer sobre ese techo y dar su último golpe de gracia demoledora y derrumbarlo, pasan minutos, y en todo ese tiempo sabemos que está intentando ejecutar un acto suicida para ayudar a su amiga. No es pues algo que nos toma por sorpresa. Pero durante todo ese tiempo nosotros espectadores hemos sabido siempre y claramente que ese acto suicida garantizará sin lugar a dudas el exterminio de los monstruos y la salvación de Glitch y de su mundo. La efectividad emocional de este acto suicida en el clímax no se debe entonces a la sorpresa, pues no es sorpresivo. Lo que lo hace muy efectivo y poderoso es que nosotros sabemos desde antes que es la única forma de eliminar la amenaza y garantizar la salvación.

ADVERTENCIA: A CONTINUACIÓN SPOILERS PARA “HARRY POTTER 7”


Otro ejemplo de sacrificio no sorpresivo del héroe en el clímax es el final de la serie de Harry Potter, libro 7 y la correspondiente película. La disposición suicida de Harry Potter, como la de Ralph el demoledor, no nos toma por sorpresa; la conocemos desde muchos capítulos anteriores al evento. Pero tiene igual un propósito claro, y lo más importante, Tanto Harry como nosotros sabemos que ese sacrificio garantizará la eliminación completa de una amenaza y otorgará una salvación segura.

Resumiendo: los clímax en todas estas excelentes películas (Tangled, Hellboy 2, Ralph el Demoledor, Harry Potter 7) se caracterizan porque el héroe que se sacrifica no tiene ninguna duda respecto a la salvación que ofrecerá su sacrificio. Y no sólo el héroe, nosotros, la audiencia, ya sea justo allí en el mismo momento del clímax (si es un suicidio sorpresa), o incluso desde antes, entendemos cómo y por qué ese acto suicida del héroe en efecto eliminará la amenaza por completo y garantizará una salvación definitiva de lo amado de manera inevitable. 

Podríamos entonces esbozar una especie de conjetura teórica sobre los clímax con acto suicida del héroe, en donde no hay por qué incluir el factor sorpresa:

Postulado 1: En una trama, la mayor efectividad al momento de un clímax con acto suicida heroico se logra cuando tanto el héroe como los espectadores entienden de inmediato cómo ese sacrificio eliminará por completo la amenaza latente, y salvará al ser amado amenazado de manera inevitable.

También podemos entonces esbozar una especie de corolario:

Corolario 1: En una trama, un acto suicida (sorpresivo o no) cuya efectividad final es desconocida para el héroe y los espectadores, es decir, no hay garantía inmediata de la eliminación de la amenaza ni de la salvación del ser amado, es un acto suicida potencialmente inefectivo, y entonces también es potencialmente inconsecuente, o potencialmente cursi/estúpido, o potencialmente desastroso, lo cual debilita la efectividad de ese sacrificio en un clímax.


PARTE 5: El clímax de Frozen: la gran decepción 


Recordemos los momentos que preceden al clímax en Frozen, el grandioso ascenso según lo vimos al comienzo de todo este texto:

ÚLTIMA ADVERTENCIA: A CONTINUACIÓN SPOILERS PARA “FROZEN”

REWIND... PLAY...

Y en esto Hans encuentra a Elsa huyendo en medio de la tormenta y le hace creer que Ana ya está muerta por culpa de su hechizo, y Elsa cae arrodillada al suelo agobiada de dolor y llora, y la tormenta entonces cede, mejora la visibilidad, la nieve flota en el aire como detenida en el tiempo. Ana en efecto está al borde de una muerte segura por su corazón que se congela; sus dedos están azules, y ya ella casi no puede moverse. Kristof de pronto la ve a lo lejos y corre hacia ella, y Ana también lo ve y lo espera por fin, y están a punto de encontrarse y abrazarse, y con eso entendemos que quizá Ana podrá salvarse de ese congelamiento, pero justo en ese momento se oye un “shinnnnk” metálico no muy lejos, y antes de que Ana llegue a abrazar a Kristof, de reojo ve que ese sonido es el de una espada que acaba de desenvainar Hans que está a punto de matar a Elsa, quien está en el suelo sollozando y de espaldas y no lo ve. Y entonces...

PAUSE...

Bienvenidos otra vez al clímax de Frozen. Aquí estamos al borde del asiento, todos nos preguntamos: ¿Pero qué pasará? ¿Elsa va a voltear? ¿Elsa podrá hacer algo? ¿Y qué hará Ana? ¿Qué hará? Adentrémonos pues en el clímax:

PLAY...

Y entonces... vemos que Ana ha reaccionado impulsivamente y, al mismo tiempo que la estocada de Hans desciende para matar a Elsa, Ana, ya muriendo, se logra interponer entre ellos, y la mano de Ana, terminando de tranformarse en hielo, trata de bloquear el filo de la espada...

PAUSE...

Primero que nada, este acto sorpresivo y suicida que hace Ana podemos considerarlo una reacción muy lógica del personaje. Hablando en términos aristotélicos, no sólo es inesperado, es también "inevitable". Sabemos que Ana es impulsiva y espontánea, no calculadora, y además es amorosa para con su hermana Elsa (el desarrollo del personaje en la película ha establecido todo esto muy bien). Entendemos pues que ella ha reaccionado de manera impulsiva, sin medir las consecuencias. Ana actúa como quizá actuaría también una madre tratando de detener un tren a toda marcha que está a punto de atropellar a su hijo atascado en un riel. La reacción es instintiva, no importa el costo a la vida propia.

Pero consideremos nosotros como audiencia las posibles consecuencias de este sacrificio. ¿Qué tan factible es que este acto suicida de Ana pueda asegurar la salvación de Elsa? Especulemos qué podría ocurrir de manera lógica en este punto del clímax.

Si lo vemos fríamente (valga el guiño a Frozen), este acto suicida de Ana quizá pueda ser capaz de retrasar el ataque de Hans lo suficiente como para que Elsa escape a una estocada mortal y pueda luego tomar cartas en el asunto. Pero quizá no. No sabemos. Lo que sí podemos suponer con más certeza es que el acto de Ana tiene como mínimo un altísimo potencial de resultar en daño irreparable a una de sus extremidades superiores, por decirlo con diplomacia. Para lo que sabemos como audiencia hasta este momento, o ella perderá la mano o el brazo entero, quedando luego la espada clavada en su cuerpo, o la espada quedará clavada en su brazo si no llega a cortarlo del todo; y esto ocurrirá sin importar que ella quede convertida en hielo poco antes, o justo al momento, o poco después de su encuentro con la espada. No hace falta un programa de Mythbusters para considerar válido suponer todo lo anterior. Lo único que podría impedir que la espada haga algún tipo de daño en Ana-hielo sería que Elsa o Kristof o algo intervenga a tiempo, o que pase algo más que no podemos anticipar...

En todo caso, sabemos que Ana ha realizado un acto suicida impulsivo; ella, que ya estaba muriendo, está dispuesta a perder un brazo y hasta la vida por su hermana Elsa. Pero el hecho es que ella no sabe si podrá salvarla, y con la información que se nos ha suministrado hasta este momento, nosotros tampoco sabemos si este acto suicida garantizará o no la salvación de Elsa. No tenemos todavía nada de dónde asirnos como para saberlo.

Eso diferencia de manera significativa este clímax de todos los que hemos analizado aquí más arriba. En Frozen se presenta (de manera sorpresiva) un acto suicida, pero ni el héroe ni nosotros sabemos de inmediato si ese acto garantizará la eliminación de la amenaza y la salvación del ser amado de manera inevitable. Esto yo lo considero la primera falla grave. Técnicamente, es un acto suicida que puede resultar inconsecuente o “estúpido” o incluso desastroso en cuanto a la anhelada salvación de Elsa.

La incertidumbre dura muy poco, pero ya de entrada, el impacto de este clímax en Frozen pienso que resulta reducido (podríamos decir que aplicando el Corolario 1) en comparación con los otros clímax que vimos antes.

Encima de esta falla inicial, los creadores en Disney al parecer decidieron continuar este clímax con el firme propósito de empeorarlo:

PLAY...

El filo de la espada de Hans desciende y golpea a Ana entre sus delicados dedos y mano, pero ella justo acaba de convertirse por completo en estatua de hielo, y la espada inexplicablemente no se clava ni hace mella alguna en ese hielo; la espada se rompe en mil pedazos al chocar contra el hielo que ahora es Ana, y Hans sale disparado hacia atrás como despedido por una explosión.

STOP.

Un segundo, señores de Disney... ¿qué?

Veamos otra vez algo de Aristóteles. Este desenlace del clímax en Frozen es "inesperado", cierto, pero no cumple con el aspecto aristotélico de “inevitable”. Porque una espada de metal no tiene por qué romperse en mil pedazos al chocar contra un bracito de hielo (de hecho, no tiene por qué romperse en mil pedazos ni siquiera al chocar contra algo indestructible). Además, tal espada al chocar no tiene por qué crear ninguna explosión que derriba al espadachín. Lo inevitable es que la espada o se clave en ese hielo haciéndole una mella considerable, o lo vuelva añicos y siga su curso. En todo caso, nada en la película sustenta el hecho de que lo inevitable iba a ser que por un lado el hielo se quede intacto, y por otro lado, que esa espada de metal se quiebre como una polvorosa.

Así que van dos absurdos (y simultáneos), Disney. Dos.

Recordemos el comienzo de la película, cuando los obreros de la montaña cortan el hielo que cubre el lago con unas sierras metálicas, y lo pican y fracturan con picos y tridentes, todas herramientas de metal, todas capaces de romper y cortar y clavarse en el hielo, y todas quedando intactas luego de hacerlo. ¿Pero eso es hielo “natural”, no “mágico”? Pues incluso arriba en el castillo de la montaña, la escalinata al castillo por cierto también se rompe parcialmente, siendo hielo creado por Elsa. Y cuando los guardias asesinos atacan a Elsa, uno de ellos le lanza una flecha con una ballesta y ella se defiende creando cierta barrera de hielo, pero esa flecha de hecho atraviesa ese hielo. El cuerpo de la flecha queda atrapada en el hielo y no logra alcanzar a Elsa, pero la punta de metal de esa flecha atraviesa ese hielo sin romperse. Una segunda flecha desviada por Hans de hecho rompe el hielo “mágico” y hace que caiga la lámpara de araña gigante que pendía del techo del castillo. Como tenía que ser, porque el hielo creado por la magia de Elsa, ustedes mismos, señores de Disney, han establecido que es hielo normal y corriente, es decir, se rompe con relativa facilidad, como se rompe el hielo en el mundo real, así que debería ser incapaz de quedar sin mella ante el golpe de una espada, y una manito de hielo debería ser incapaz de romper esa espada en mil pedazos.

Que Elsa haya deformado las esposas podemos entenderlo y aceptarlo por acumulación y expansión del hielo que ella crea desde sus manos, y que pueda romper la pared de su calabozo, pues por haber lanzando grandes masas de hielo contra esa pared. Ambas cosas son lógicas y cónsonas con lo que hemos visto que ella puede hacer con su magia. Pero que Ana-hielo resulte de pronto indestructible, y que la espada estalle al chocar contra hielo, son cosas ilógicas. No hay precedentes en la historia que justifiquen o expliquen tales cosas; lo que es peor, sí hay precedentes pero claramente contrarios a esas dos cosas en la misma historia de Frozen. Ustedes mismos lo dibujaron, señores de Disney: el metal corta y rompe y fractura al hielo, no al revés.

Yo sospecho que en Disney deben jugar muy mal a piedra-papel-tijeras.

Enumerando las fallas:
1) Acto suicida y sorpresivo de Ana no garantiza de inmediato para nosotros espectadores la eliminación de la amenaza ni la salvación de Elsa (entrada débil al clímax).

2) Primer absurdo: Ana-hielo queda sin mella.

3) Segundo absurdo (simultáneo al anterior): la espada estalla en pedazos.

¡Y eso no es todo, señores! Tenemos también:

4) Hans de pronto sale despedido como por una explosión. Esto último también es por completo absurdo y sin precedente alguno que sustente por qué ocurre.

Si ya era débil el acto suicida de Ana en la entrada del clímax, nótese que son los absurdos 3 y 4 (y no el acto de Ana) los que de verdad eliminan del todo las amenazas y salvan la situación de Elsa. Es decir, por mucha espada rota, si Hans hubiera quedado de pie e intacto (consciente) allí tan cerca de Elsa, pues hubiera seguido siendo toda una amenaza para Elsa. Pero Disney decidió inutilizar a Hans con esta explosión que, de manera muy oportuna, lo aleja varios metros y lo deja inconsciente, y así de fácil, amenaza eliminada. La misma explosión, sin embargo, no le hace absolutamente nada a Elsa, pese a que estaba también allí justo al lado de Ana. Además de absurda en su origen, es una explosión muy pero muy selectiva en sus efectos. Hmm...

El acto suicida de Ana, de por sí, también tiene un componente ilógico que no he mencionado, y podría considerarse una quinta falla que precede a las anteriores. Y es que:

5) Ana ya casi no podía moverse hacia Kristof por su congelamiento, ¿cómo entonces pudo desplazarse hacia donde estaban Hans y Elsa tan rápidamente como para interponerse entre ellos?

En el clímax de Frozen hay entonces al menos cinco fallas importantes. Y todas ocurren en apenas un par de segundos. Debe ser un récord. Considero que se podría definir un nuevo concepto en escritura creativa, algo así como el “Deus ex Machina plus cuam Frozen Absurdum”.

Lo más frustrante es observar que hicieron esa barbaridad después de lo perfecto que les quedó el clímax en Tangled.

Juguemos por un segundo a los finales alternos. Aquí me atrevo a sugerir lo que pudo haber sido un clímax más satisfactorio al menos para mí, aunque también tiene fallas graves: Ana ya congelándose ignora a Kristof (el mismo acto en principio “suicida” pero débil) y se dirige a Hans y Elsa para tratar de ayudarla de algún modo sin saber cómo (Ana ignora al igual que nosotros espectadores cómo podrá ayudar a Elsa, pero es impulsiva, reacciona y se va hacia ellos a hacer algo, ella no sabe qué, y nosotros tampoco sabemos qué). Pero apenas logra dar un paso y... nunca termina el segundo, porque ya es incapaz de moverse. Queda casi inmovilizada con su congelamiento, y entonces, justo antes de morir y viendo que van a matar a Elsa, y que ella ya no puede hacer nada más, estira por última vez sus brazos gritando un no desgarrado, y produce de pronto la misma magia portentosa de Elsa. Ana entonces, y desde lejos, congela así a Hans en la última fracción de segundo, justo antes de que la espada haga contacto con Elsa, y justo antes de Ana misma expirar congelada.

Este clímax alterno al menos respeta la lógica interna de toda la trama. No hay desplazamientos ultra-rápidos imposibles en las circunstancias dadas; no hay hielo indestructible, ni espadas de acero que estallan de manera absurda cuando su filo choca con apenas dedos y manitas de hielo; ni explosiones inexplicables que derriban al asesino inutilizándolo. También sería un clímax donde la anulación final de la amenaza y la salvación del amenazado resulta en verdad un logro de la heroína misma (esto es, de Ana y su propia magia), y no de cosas absurdas externas inexplicables.

El primer problema con ese clímax alterno, sin embargo, es que en la trama no hay indicios de que Ana pueda tener dones mágicos y que no haya sabido manifestarlos. Podríamos aducir que Elsa le transfirió dos veces su magia después de todo, y que son hermanas, y que además Ana recibió cierta “cura” mágica de los trolls, pero todas serían justificaciones algo débiles. Tal como está la trama no sería muy satisfactorio. Lo más grave, sin embargo, es que este clímax alterno destruye el paradigma que plantea el clímax de Frozen, y que sí podemos valorar: que la heroína de Frozen no tiene super poderes, sólo su propio amor, y con todo y eso, resulta ser la heroína. Esa es una gran idea, es la misma idea que aplicaron para Eugene en Tangled de manera magistral, y claro que vale la pena en un clímax, ¿por qué entonces la rodearon de absurdos? Eso es lo que no me explico. Para mí hubiera sido infinitamente más satisfactorio cualquier alternativa que mantuviera esa idea, pero que no tuviera tantos absurdos juntos como ocurre en el clímax de Frozen.

Agrego este párrafo tardíamente (septiembre de 2014). Que Ana no tenga ningún don mágico es en verdad discutible. Ana logra desplazarse rápidamente pese a estar congelándose; Ana congelada resulta indestructible; la espada de Hans estalla al chocar contra Ana congelada, y esa explosión despide e inutiliza a Hans, sin afectar a Elsa. De nuevo: hmm... Todo eso es ciertamente inexplicable y "mágico", pero no parece derivarse de la magia congeladora de Elsa. Algo adicional es que Ana en el trineo sostiene una manta en llamas y la lanza a los lobos, sin ella quemarse. Entonces Ana, nuestra heroína sorpresa en Frozen, quizá sí tenía ciertos poderes mágicos después de todo. Esta perspectiva, sin embargo, mantendría las cosas mal para Frozen, o las empeoraría. Porque no sólo destruiría el paradigma que sí utilizó impecablemente Tangled (héroe sin superpoderes), la resolución del clímax seguiría pareciendo llena de absurdos en vez de "lógicamente mágica". Por un lado, recordemos lo grave de mi final alterno: la trama tal como está no sustenta la aparición de magia en Ana; por otro lado, suponiendo que sostener la manta en llamas sin quemarse pueda considerarse un indicio de magia, sería en todo caso una magia quizá relacionada con fuego, pero para nada relacionada con todos los absurdos que ocurren en el clímax.

Frozen tiene imágenes y colores hermosísimos, y moralejas valiosas, buenas ideas de fondo, y la trama venía tan bien, el ascenso al clímax nos atrapa maravillosamente. Pero pese a la regla de McKee y lo que sugiera el éxito en taquilla luego de varias semanas, pese a los premios que reciba y lo que digan mis sobrinitas, en Frozen para mí hicieron un verdadero desastre armando lo que considero uno de los peores clímax de películas animadas de Disney en muchas décadas, quizá en toda su historia.


PARTE 6: Resumen de mi crítica a Frozen

Primero los aspectos negativos:

-  El clímax WTF, con cinco fallas graves
-  Reciclaje (al menos aparente) de no pocas cosas de Tangled
-  Animación en bocas abiertas no tan sofisticada ni pulida
como en Tangled
-  Canciones y sus voces (español latino) en su gran mayoría no me gustaron
-  Incoherencia musical
-  Incoherencia del estilo gráfico entre personajes humanos versus los no humanos
-  Disonancia de la fantasía veraniega de Olaf, tanto gráfica
como musical
-  Olaf y trolls

-  Borrado de memoria que realiza el viejo troll en Ana

Y para cerrar con cosas positivas, lo que más me gustó:

+  El hielo hiper-realista, y los efectos de luz atravesando ese hielo a comienzos de la película
+  Ana despertándose “fea”
+  El lado cómico de Ana
+  Movimientos de las manos en general
+  La capa de Elsa, los colores del vestuario en general
+  Iluminación en la fiesta de coronación

+  Transformación sexy de Elsa al “liberarse”
+  La canción de Elsa pero cantada por la intérprete de Serbia, o quizá también la de Polonia o la de España (no tanto la de Latinoamérica ni la de USA)
+  El cierre de esa canción de Elsa
+  El castillo en su modalidad oscura y casi sangrante
+  El alce Sven
+  Las tormentas
+  Las moralejas
+  Todo el ascenso al clímax

Esperaré el Blu-Ray para poder escucharla en inglés. (En Venezuela ningún cine la tiene en inglés). Con el tiempo yo reviso y a veces ajusto mis votaciones en IMDB, quizá le llegue a subir puntos por las canciones y voces en su idioma original. Tangled para mí es una película 9/10. Frozen, por su clímax tan fallido, para mí apenas alcanza 6/10. (En verdad me quedó en 5.5, pero IMDB no permite decimales).

Actualización 02/Febrero/2014: pude ver Frozen por fin en surround original en inglés (you might imagine how I managed to do so here in Latin America :P)

Las entradas de las canciones igual no me agradan mucho, pero sí hay mejoras notables: las voces cantantes en general me parecieron menos chillonas (sobre todo la de Ana), aunque de todas formas no soy fan de la voz de Elsa (Idina Menzel); por lejos prefiero la canción "Let it go" en la voz de la cantante de Serbia, pese a que sólo he podido escuchar esta última en un video mal grabado en Youtube. Otra mejora importante: La voz (que nunca canta, pero igual) del Duque de Weselton: suena mucho mejor en inglés; en español es una voz demasiado payasa, demasiado risible. Más importante aún: la película pienso que mantiene mejor su ritmo durante la canción de Olaf en inglés comparada con la versión en español. Pero lo más notable para mí está en el encuentro entre Ana y Elsa arriba en el castillo. Las frases cambian mucho (desafortunadamente para el español) entre las dos lenguas. Por ejemplo, mientras que en español Elsa le dice a Ana
"¡Fuera de aquí!", en inglés le dice "You are not safe here!" (No estás a salvo aquí), lo cual indica preocupación por ella, no simplemente querer echarla. Y el estallido de Elsa tiene mucho más sentido con la letra y rima en inglés; el dramatismo de la escena me pareció mucho más poderoso y con mucho mayor impacto cuando Elsa (Idina) termina con su grito "I can't!" (en español la he visto ya cuatro veces, nunca percibí tal impacto ni me pareció tan poderosa la escena). Puedo agregar que la ausencia de voces chillonas en inglés también permite apreciar mejor la música instrumental en general, tanto cuando hay canciones como cuando no (los fondos musicales intensos o dramáticos etc). Por todo esto le agrego sin duda al menos un punto a la película en inglés. Frozen como musical en inglés para mi alcanza entonces los 7/10 puntos.